El fracaso de las millonarias Fiestas de Navidad inventadas de la alcaldesa del Ayto de Pozuelo Paloma Tejero (ya se puede afirmar) es otro ejemplo del “Soplapolismo” con el que gobierna

Las Fiestas de Navidad inventadas por la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero ya tienen veredicto ciudadano: fracaso estrepitoso. No lo digo yo. Lo dice el jurado popular que forman los vecinos que le están dando la espalda con su atronador silencio. Ya sé que atronador silencio es un oxímoron pero no se me ocurre otra cosa para definir lo que está sucediendo con ellas.
Y no es una opinión ideológica ni una exageración periodística. Es una simple fotografía de la realidad: espacios vacíos, atracciones sin público y una sensación generalizada de desconcierto entre los vecinos que sí conocen Pozuelo y su forma de vivir la Navidad. Y, desgraciadamente insisto, ya se puede afirmar que son un fracaso.
El ejemplo más sangrante se ha visto en el recinto montado en ESIC con apenas unas cuantas personas deambulando entre luces, casetas y actividades pensadas más para una postal institucional que para el disfrute real de las familias.
Prados de Torrejón es, directamente, el desierto. Un lugar sin alma, sin tránsito y sin sentido para un evento de estas características. Da hasta miedo.
Solo en la Plaza del Padre Vallet se ha visto algo más de movimiento, y no por el éxito de la programación, sino porque es el centro del pueblo, el lugar natural de encuentro de sus vecinos desde siempre. Lo demás ha sido forzado, artificial y ajeno.
Todo esto resulta aún más grave cuando se pone sobre la mesa el coste de la ocurrencia: cerca de dos millones de euros en unas fiestas navideñas creadas de la nada, sin tradición, sin demanda vecinal y sin un estudio serio de necesidades.
Dos millones de euros que no han servido para unir a la ciudad ni para reforzar su identidad, sino para alimentar una estrategia político-personal de Tejero basada en la foto, el titular y la venta de una imagen impostada fuera de Pozuelo, especialmente en Madrid.
Como ya hemos contado en El Correo de Pozuelo, esta no es “la Navidad de Pozuelo”, sino la Navidad de Tejero, diseñada a golpe de talonario para terminar proyectando una imagen de España Profunda que no encaja ni con la realidad social ni con la idiosincrasia de nuestra ciudad.
Una Navidad pensada más para el álbum personal de la alcaldesa para presentar en Madrid que para los vecinos que pagan la factura. Y nos queda el Fiestón de Nochevieja…
El problema de fondo es claro y preocupante: Paloma Tejero no conoce Pozuelo. No entiende cómo se mueve la ciudad, dónde están sus centros de gravedad ni qué tipo de actividades funcionan y cuáles no. No sabe que existen Mil Pozuelos. No sabe que esta ciudad es una Federación de Urbanizaciones Grande y Pequeñas a la que se la sopla una Navidad de la España Profunda. Bueno, ni eso.
Algo normal, por otra parte, porque es la consecuencia del “Soplapolismo”, esa filosofía política con la que Tejero gobierna. A esta alcaldesa todo le resbala y ejerce a ciegas, enlazando capricho tras capricho, sin escuchar y sin aprender de sus propios errores porque solo ella importa. Estúpidamente.
Y es que la ignorancia en política no es ingenua, es profundamente estúpida y siempre acaba saliendo cara.
Cuando quien gobierna no sabe —o no quiere saber—, los errores se pagan con dinero público y el ridículo es absoluto.
Pero este fracaso navideño es solo un síntoma más.
Ojalá este bochornoso resultado sirva al menos para algo. A ver si esta alcaldesa deja de improvisar, de gastar sin medida y de utilizar el Ayuntamiento como plataforma de autopromoción.
Pozuelo no necesita fiestas millonarias vacías, sino gestión, sentido común y respeto por una ciudad que tiene personalidad propia y no necesita que nadie se la invente.
Porque al final, por muchos focos que se enciendan, cuando no hay vecinos, el vacío se ve.
Y se oye.
Juan Manuel Sánchez







A la alcaldesa del botellón solo le interesa la fiesta, el botellón, la juerga y el trasnoche. En lugar de proteger a los vecinos, el descanso, el entorno… beneficia a los empresarios de “su cuerda” dando licencias de discoteca hasta las 6 de la mañana en Húmera y montando cada dos por tres mega carpas carísimas en lo que se llama recinto ferial.
Pozuelo está lleno de porquería, no cuidan los jardines, que se lo digan a los de Somosaguas. Eso sí, todos de fiesta hasta las 7 de la mañana.
Muchas gracias por su participación. Y Feliz Navidad. Saludos