La soberbia del exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán, acusado de corrupción, en la comisión de investigación del caso Koldo ha sido para “echarle de comer aparte”

El 17 de diciembre de 2025, Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE, compareció en la comisión de investigación del Senado sobre el conocido como caso Koldo, una trama de corrupción ligada a contratos de material sanitario durante la pandemia.
Los principales medios digitales destacaron en sus publicaciones en X una actitud marcada por la arrogancia y el victimismo, en lugar de respuestas claras a las graves acusaciones que pesan sobre él y el partido socialista.
Cerdán se acogió en repetidas ocasiones a su derecho a no declarar, proclamando su inocencia con frases como «Soy inocente, no soy ningún corrupto» y denunciando una «persecución propia de la Inquisición».
Según The Objective y El Español, el exdirigente evitó preguntas concretas y calificó la investigación como un ataque político sin base, sin investigar delitos específicos sino a personas aforadas.
Esta postura, reflejada en directos y vídeos compartidos por Vozpópuli y Libertad Digital, fue interpretada como un intento de deslegitimar el procedimiento judicial y parlamentario.
El momento de mayor tensión llegó durante el interrogatorio de un senador del PP.
El Debate publicó un vídeo donde se aprecia cómo Cerdán evita responder directamente, obligando a interrumpir la sesión.
La soberbia del compareciente fue evidente: gestos desafiantes, silencios prolongados y réplicas evasivas que, según Libertad Digital, «lo retratan» ante la opinión pública.
En otro rifirrafe captado por El Español, Cerdán defendió con vehemencia a Leire Díez —calificada de «fontanera» por una senadora— exigiendo «respeto» para ella, mientras renegaba del PSOE con la frase «Mejor solo que mal acompañado». Un comentario que resonó como una muestra de arrogancia en medio de las acusaciones.
Hay que recordar que Cerdán salió recientemente de prisión provisional tras meses encarcelado por su presunta implicación en la trama junto a Koldo García y José Luis Ábalos.
Las investigaciones apuntan a cobro de mordidas, manipulación de contratos públicos y enriquecimiento ilícito que salpica al entorno del PSOE. A pesar de ello, su comparecencia no aportó aclaraciones, sino proclamas victimitas y ataques al procedimiento, lo que El Debate calificó directamente como «soberbia».
La actitud de Cerdán contrasta con la gravedad de los hechos investigados. Mientras la Guardia Civil y el Supremo avanzan en la ratificación de audios y patrimonios inexplicables, el exdirigente optó por la confrontación y el desafío.
Los posts en X de estos medios coinciden en señalar que esta soberbia no solo no disipa las sospechas de corrupción socialista, sino que las refuerza. En un momento en que el PSOE enfrenta múltiples frentes judiciales, la comparecencia de Cerdán se percibe como un ejemplo de altivez que aleja cualquier atisbo de autocrítica o transparencia.
En definitiva, la sesión del 17 de diciembre dejó una imagen clara: un político acorralado que prefiere el victimismo y la arrogancia antes que rendir cuentas.
Los españoles merecen respuestas, no excusas envueltas en soberbia.
El Atalayero






