La Navidad de Tejero (que no de Pozuelo) se ha montado a golpe de talonario: Roza los dos millones de € para sacarse unas fotos (propias de la España Profunda) y venderse en Madrid

Cuando la alcaldesa de Pozuelo de Alarcón habla de “programación navideña”, conviene traducirlo como dispersión de contratos, suma de expedientes y mucho dinero público puesto al servicio de una estrategia política muy concreta y equivocada: Su propia persona personal.
Con algunos datos ya encima de la mesa, y sin IVA, el gasto real de la Navidad 2025 roza peligrosamente los dos millones de euros. Con el IVA (que también sale de nuestros bolsillos) la cosa se va 2.420.000 euros, más o menos. Y eso es mucho dinero.
Es más, creo que me quedo corto a causa de la opacidad de este Gobierno-urraca que solo vive para ocultar a los vecinos el uso que hace de su dinero.
(Paloma, tía, el dinero del Presupuesto no es tuyo ni puedes hacer con él lo que quieras para favorecer tus aspiraciones político-personales)
Y la cifra que doy no es una exageración: es una cuenta hecha con papeles, prudencia… y maquinita de calcular.
El pilar del dispendio es el Parque de Navidad de Prados de Torrejón. Parque Tejero. Solo ese contrato asciende a 728.684 euros, sin IVA: Casi tres cuartos de millón para un “Xtmas” clónico, importado, que podría estar en cualquier ciudad y que dice muy poco de Pozuelo con el agravante de que no se sabe nada del contrato ni de la JGL en la que se aprobó.
Y, a partir de ahí, la cosa se desparrama.
En el aparcamiento de la ESIC (Avenida de Europa) aparece una autorización demanial de 114.669 euros, a la que hay que sumar —como siempre— costes reales de montaje, producción, seguridad y limpieza que no suelen figurar en la foto inicial. Con una estimación conservadora, ese recinto se mueve por encima de los 200.000 euros. Lo mismo ocurre con el Mercado de Navidad (77.957 euros de base), otro clásico intercambiable, con cierto arraigo local y mucho olor a cubrir el expediente.
La iluminación navideña, presentada como joya de la corona, aporta otros 193.522,56 euros imputados en acta. Una cifra que baila según el documento que se mire, pero que sirve para entender la filosofía: luces, impacto visual y titular fácil, aunque el retorno para la ciudad sea más que discutible.
La Cabalgata de Reyes, cada año más cara y más hueca, suma 187.460 euros sin IVA solo en alquiler de carrozas. A eso habrá que añadir producción, seguridad y logística, como si el grupo de romanos y cartagineses midiera la calidad de la gestión.
Y aún faltan piezas clave. La Plaza del Padre Vallet, convertida también en escenario navideño, implica programación, sonido, técnicos, electricidad y seguridad. El Recinto Ferial, con actividades y atracciones, añade otra capa de gasto para llevar a cabo el Fiestón Poligonero de Nochevieja con escenario, artistas, sonido y refuerzos de seguridad…
Sumen con calma: Prados de Torrejón, ESIC, Mercado, iluminación, cabalgata, Padre Vallet, Recinto Ferial y Nochevieja. Añadan contratos menores, refuerzos de limpieza, publicidad institucional y horas extra, especialmente de la Policía Municipal.
Añadan a todo, como decía al principio, el 21% de IVA.
El resultado es claro: Pozuelo se acerca —si no supera— los dos millones de euros en Navidad. Esto, tirando por lo bajo.
(Y, chica, eso es una barbaridad que no tiene pies ni cabeza y, además, huele muy mal)
¿Y para qué?
Para una operación de maquillaje político de la alcaldesa Paloma Tejero, convencida de que el confeti compra reputación interna en el PP de Madrid y de que 2026 se prepara a base de eventos.
El problema es que esta Navidad demuestra justo lo contrario: desconocimiento de la ciudad y de su idiosincrasia.
Se presume una fiesta de Navidad del “Pozuelo de ricos”, pero no sabe que los vecinos de las urbanizaciones no bajarán a estos recintos de España profunda disfrazados de postal navideña. No necesitan pistas de hielo prefabricadas ni carpas genéricas. Necesitan gestión, coherencia y respeto por su dinero.
La Navidad en Pozuelo podría haber sido muchas cosas si esta alcaldesa forastera conociese la ciudad.
Pero ha sido la Navidad de chequera, dispersión y propaganda. La Navidad de Tejero.
Y eso, por muchas luces que se enciendan, no ilumina la política. Solo deja la factura.
Manolo Pérez
NdR:
Se espera que alguien de la Oposición o de alguna Asociación Cívica pida las cuentas reales de esta locura.






