“Pozuelo no va bien, alcaldesa”, aunque use el viejo eslogan de Aznar, esperando su bendición: La respuesta del expresidente debió ser “Váyase, señora Tejero” que también fue suyo

Yo entiendo (soy muy comprensivo) que recibir a José María Aznar en el MIRA de Pozuelo es como que venga el tío rico del pueblo a comer a casa. Hay que agasajarle por si acaso. Hay que poner la mesa buena, abrir el vino que guardabas “para una ocasión especial” y sonreír para que no se note tu cara de disgusto. Por si acaso te puede meter en el testamento, claro.
Así tocaba y así se llevó a cabo.
El expresidente del Gobierno venía a presentar su libro “Orden y libertad”, acompañado por la alcaldesa Paloma Tejero (con sus mejores galas) y doscientos vecinos que, siendo sinceros, pocos parecen para el aforo del local y pese a vender eufóricamente que ya no quedaban localidades…
Y, como se esperaba, Aznar habló. Vaya que si habló. Vaticinó una “crisis constitucional”, acusó a Sánchez de estar tramando algo digno de película mala de sobremesa y le dio un meneíto a Vox llamándoles “cómplices” de los males del reino.
Luego, el expresidente invocó a “la mayoría nacional responsable” que, según él, solo puede liderar el PP, porque —textual— “es el único partido constitucional que queda en España”.
Normal. Venía a vender su libro y era lógico que hablase de él para venderlo. Lo contrario sería tontería.
Pero lo verdaderamente alucinante del acto no vino de Aznar. No. Lo impresionante fue ver a la alcaldesa Paloma Tejero correteando detrás del expresidente como si fuera un Backstreet Boy madurito…
La mujer no sabía ya cómo colocarse para salir en la foto. Un poquito más cerca, un poquito más de perfil, ahora mirando al horizonte con gesto de “Pozuelo soy yo”.
Y en ese despliegue de entusiasmo, la alcaldesa soltó la frase que ya podemos bordar en cojines y sábanas de Holanda. De pronto, nuestra alcaldesa soltó: “Pozuelo va bien”, rememorando el viejo eslogan político de Aznar “España va bien”, que tanto repitió durante su presidencia (1996-2004) para reflejar su optimismo económico y su buena gestión en aquellos años.
Tejero la adaptó a Pozuelo sin pestañear. Con un desparpajo digno de vendedor de enciclopedias puerta a puerta. Según ella, todo funciona bien en esta ciudad gracias a un Gobierno mayoritario del PP, estable y sólido. Sólido como una gelatina, pero sólido.
Lógicamente, soltó la frase esperando la bendición del expresidente.
Desconozco que pensó Aznar tras esa sonrisa pétrea tan suya…
Lo mismo pensó no, alcaldesa, Pozuelo no va bien. Ni aunque lo diga usted, ni aunque lo diga el Sunsuncorda, ni aunque lo haya creado su Concejalía de Optimismo Obligatorio.
La realidad es que Pozuelo lleva tiempo deambulando como un señor mayor en pijama por la Avenida de Europa: Sin identidad, sin proyecto y, lo que es más grave, sin dinero para arreglar lo que se prometió.
Y cada vez más vecinos lo notan y más se cabrean.
Pero ELLA sigue allí, cerrando los ojos fuerte-fuerte, a ver si cuando los abra aparece una ciudad próspera, moderna y viva y no la que está dejando que parece un decorado vacío.
Pozuelo va mal, alcaldesa. Va fatal. Un municipio rico con alma pobre. Un Gobierno que está de paso, sin visión, sin liderazgo y sin otro objetivo visible que coleccionar fotos con figurones nacionales, como si eso sustituyera el trabajo de verdad.
Así que, puestos a rescatar eslóganes del señor Aznar, había uno mucho más adecuado al momento. Uno que, mire usted qué cosas, se ajusta a la situación municipal como un guante…
¿Recuerdan aquel… “Váyase, señor González.”?
Solo que, en esta ocasión, habría que adaptarlo a nuestra realidad municipal:
“Váyase, señora Tejero.”
Juan Manuel Sánchez






