Un juez de la Audiencia Nacional pone en jaque al PSOE exigiéndole justificar un millón en pagos en metálico de 2017 a 2024 porque presume irregularidades, según X

En un giro que ha sacudido los cimientos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), un juez de la Audiencia Nacional ha reclamado al partido la documentación completa de todos los pagos en metálico realizados entre 2017 y 2024.
El juez, en el marco del ‘caso Koldo’ o ‘caso Ábalos’, considera que la información aportada por la formación no es “suficientemente explicada” ni “esclarecedora” sobre el origen de las cantidades manejadas en efectivo en su sede de Ferraz, destinadas supuestamente a “gastos anticipados” y “liquidaciones internas”.
Esta petición, que abarca toda la era de Pedro Sánchez como secretario general, ha dejado al PSOE al borde de un ataque de nervios, con voces internas hablando de una “pesadilla judicial” que podría derivar en imputaciones por blanqueo de capitales o financiación ilegal.
La controversia estalló a finales de octubre de 2025, cuando el PSOE informó al Tribunal Supremo de que había retirado casi un millón de euros (exactamente 940.388 euros) de sus cuentas bancarias durante esos siete años para operaciones en efectivo.
Según el informe remitido por la formación, estos fondos se usaron para “compensaciones” a altos cargos, incluyendo pagos a José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García.
Sin embargo, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detectó irregularidades: faltan facturas, recibos o apuntes contables que justifiquen el destino de ese dinero, y no hay rastro en mensajes o actividades relacionadas.
“Es opaco y no cuadra con la contabilidad oficial”, alertó un post de Libertad Digital, destacando que los retiros se pedían con una semana de antelación, en paquetes de 400 euros en billetes de 50, en una era de transferencias instantáneas.
El juez de la Audiencia Nacional, al asumir el caso tras su remisión desde el Supremo, dio un plazo de diez días para que el PSOE entregue la relación exhaustiva de estos pagos y todos los documentos justificativos.
“Pueden sospechar que hay un blanqueo de capitales”, explicó un experto en delitos económicos en un análisis compartido por Primeralectura, sugiriendo que el efectivo podría haber servido de “lavadora” para mordidas en tramas de corrupción, como las comisiones por mascarillas durante la pandemia.
El exgerente del PSOE, José María Barrios, declaró que parte de esos fondos provenían de “donaciones en metálico”, pero sin detalles que corroboren su legalidad, lo que ha avivado las sospechas.
Esta exigencia judicial ha generado un torbellino en el PSOE. Fuentes internas, citadas en posts de El Español y The Objective, describen un “estado de shock” en Ferraz, con reuniones de urgencia para recopilar papeles que, hasta ahora, parecen insuficientes.
El líder del partido, Pedro Sánchez, que ya rindió cuentas en el Senado, podría tener que declarar ante la Audiencia si se confirma actividad delictiva.
“El Supremo le borra la sonrisa y remite todo a la AN”, ironizó un usuario en un hilo viral, recordando cómo el partido clasificó estos movimientos como “gastos de la Secretaría de Organización” entregados a Koldo para repartir, sin evidencia de control alguno.
La oposición no ha perdido tiempo: el PP y Vox exigen dimisiones, mientras analistas como Pedro J. Ramírez, director de El Español, ven en esto un “parche inesperado” en las cuentas socialistas que redobla el escrutinio sobre la tesorería.
COPE y Onda Cero han calificado la petición como un “mazazo” que sugiere “sospechas graves”.
El PSOE, por su parte, insiste en que todo fue legal, pero la falta de transparencia ha erosionado su credibilidad.
¿Origen legítimo o cortina de humo?
La justicia lo dirá pero, por ahora, el partido camina sobre brasas, con un millón en billetes que pesa como una losa.
En un contexto de creciente desconfianza en las instituciones, este caso pone en evidencia los riesgos de la opacidad financiera en la política española.
Si el PSOE no aclara el enigma del efectivo, podría enfrentar no solo multas, sino una crisis existencial que cuestione su gestión bajo Sánchez.
La pelota está en el tejado de Ferraz: ¿documentos o dimisiones?
El Atalayero






