La Comunicad de Madrid justifica no invitar al delegado del Gobierno Francisco Martín al acto del Día de la Constitución tras contraprogramar a Sol con otro acto similar

La tradicional conmemoración del Día de la Constitución en Madrid se ha convertido este año en un nuevo frente de batalla entre la Comunidad de Madrid (Sol) y la Delegación del Gobierno (Moncloa). La confrontación ha llevado a la convocatoria de dos actos paralelos, uno en la Real Casa de Correos y otro desde la Delegación del Gobierno, evidenciando una fractura institucional sin precedentes.
El origen de la duplicidad radica en un movimiento estratégico del Delegado del Gobierno, Francisco Martín Aguirre. Asumiendo que no sería invitado por la Comunidad, Martín decidió adelantar los hechos y convocar su propio acto para el próximo viernes, 5 de diciembre.
Fuentes del gobierno de Sol han interpretado esta acción como una “autodesinvitación”. Esta decisión ha sido celebrada en la Puerta del Sol, ya que les proporciona la excusa perfecta para no cursar invitaciones ni a Martín Aguirre ni a ningún representante de Moncloa.
Al fin y al cabo, el Gobierno de Ayuso no tenía intención de invitarlos, pero ahora se evita el habitual cruce de acusaciones de deslealtad institucional que Moncloa lanza cada año. Esta “autodesinvitación” garantiza que el acto de Sol no derive en una nueva y cruenta guerra dialéctica.
Desde la Puerta del Sol, la celebración se perfila como un acto “propio y plenamente autonómico”, donde el Ejecutivo madrileño reivindica su derecho a determinar el formato y la presencia institucional.
La Comunidad sostiene que el Gobierno central ha contaminado el acto en años anteriores, utilizándolo para un ataque partidista. Por lo tanto, no están dispuestos a tolerar un uso político de la festividad. La confrontación es constante, ya que Sol ve en el Delegado del Gobierno al principal ariete del PSOE contra Díaz Ayuso.
Pese a que el propio Francisco Martín usó su discurso de 2023 para arremeter contra la presidenta, ahora ha defendido que su decisión de convocar un acto aparte responde a la necesidad de “despolitizar” la jornada. Martín ha prometido que el acto de Delegación será “abierto, plural y representativo”, con la presencia de asociaciones civiles y distintos colectivos, buscando proyectar una imagen de consenso frente a la creciente crispación política.
Sin embargo, estas palabras han causado sorpresa en Sol, que considera que el Delegado, al confrontar a diario con el Gobierno madrileño, es precisamente quien alimenta esa crispación.
El choque no sorprende a nadie en el ecosistema político. La festividad del 6 de diciembre se ha consolidado como un escenario más para la batalla entre Ayuso y el Gobierno central. La duplicidad de actos ya está en marcha, con dos convocatorias simultáneas, dos listas de invitados y dos discursos previsibles que evidenciarán la fractura institucional.
La oposición ha criticado la situación. Mientras Más Madrid lamenta la “polarización permanente”, el PSOE madrileño ha culpado al Gobierno regional de provocar una “ruptura protocolaria sin precedentes”, acusando a la Comunidad de actuar “como si fuese un enclave ajeno al Gobierno de España”.
Lejos de unir a las instituciones, el Día de la Constitución en Madrid se ha convertido en otro campo de batalla política que nadie parece dispuesto a desactivar.





