Madrid se apunta al silencio: el nuevo lujo en la Capital de España es no escuchar nada o cuando el descanso no es ir a la playa sino apagar el móvil

El nuevo símbolo de estatus en Madrid no es un coche eléctrico ni un reloj suizo. Es el silencio. En una ciudad donde los cláxones, las obras y las terrazas compiten por ver quién hace más ruido, la gente empieza a pagar —y caro— por no oír nada.
Han proliferado los “retiros de silencio” en la Sierra, donde ejecutivos con smartwatch aprenden a no mirar el móvil durante cuarenta y ocho horas.
En Malasaña han abierto cafés sin música ni wifi, donde hablar en voz alta se considera una falta de respeto.
Y en el barrio de Salamanca, los spas ya ofrecen sesiones “de desconexión auditiva”: una hora tumbado sin ruido, sin luz y, por supuesto, sin cobertura.
En Pozuelo también se empieza a notar. Algunos clubes deportivos ofrecen zonas “libres de conversación” y hay vecinos que invierten en cabinas insonorizadas para teletrabajar.
Parece que la moda del silencio se expande al ritmo de los decibelios.
El lujo ha cambiado. Antes se presumía de fiestas y de altavoces. Ahora, el verdadero privilegio es no escuchar a nadie. Y si el silencio se pone de moda, quizá los madrileños descubran que el descanso no estaba en la playa, sino en apagar el móvil.
Purita Muñoz





