La alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero se empeña en repetir el desastre y monta otro Fiestón de Nochevieja con el mismo guion de 2024 coescrito con el ‘conspicuo’ Quesada

El hombre es el único animal de la Creación que tropieza dos veces con la misma piedra. En este caso, la mujer. Y es que Paloma Tejero no aprende. Ni quiere aprender. Pasa de todo. Solo quiere que termine la legislatura para largarse. Se ve, se siente. No lo puede negar a causa de los errores que comete..
La alcaldesa de Pozuelo vuelve a tropezar en la misma piedra y ha decidido seguir adelante con la celebración de las Fiestas de Navidad 2025-26 y el famoso Fiestón de Nochevieja en el Recinto Ferial. El mismo Fiestón (disfrazado de verbena) que el año pasado acabó siendo un escándalo: licitación polémica, quejas vecinales, ruido, suciedad y un sinfín de irregularidades en la organización.
Pero en el Pasillo del Infierno del Ayuntamiento de Pozuelo parece que el caos se ha convertido en tradición navideña.
Ya se ha publicado la nueva licitación (expediente ADV/2025/568) para otorgar la “autorización demanial” de la gestión y explotación de las fiestas de Navidad y del Fiestón de Nochevieja 2026.
138.750 euros de presupuesto, plazos exprés y una estructura de contratación prácticamente calcada a la del año anterior. Ni una mención a los problemas vividos. Ni una sola autocrítica. Nada. La alcaldesa Tejero actúa como si no hubiera pasado nada, como si Pozuelo no recordara los desastres de la Nochevieja de 2024.
El pliego técnico es un monumento a la temeridad administrativa. Dos espacios públicos (el aparcamiento de ESIC y el recinto ferial frente al Zielo) serán entregados a una empresa privada para montar barras, carpas, escenarios, food trucks y una macrofiesta de madrugada.
Todo ello alimentado por grupos electrógenos de alta potencia y sin suministro fijo, en medio de zonas residenciales. Un cóctel perfecto para repetir los problemas de ruido, humo y seguridad que ya denunciaron los vecinos.
Y lo más grave, el Ayuntamiento se reserva la venta de entradas y la gestión de datos personales de los empadronados. Una mezcla peligrosa de fiesta, administración y dinero público. 20 euros por entrada, 3.500 asistentes, pulseras “cashless” para controlar el consumo de alcohol (yo creía que esas pulseras eran para controlar la pasta pero lo mismo estoy equivocado). Una maquinaria comercial, en definitiva, vestida de actividad municipal.
¿Y los riesgos urbanísticos?
Esos se los lleva el viento solano y el que venga detrás que arree.
Pero ahí está el ejemplo reciente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que ha dado la razón a los vecinos del Estadio Santiago Bernabéu anulando la concesión de los aparcamientos por defectos en el procedimiento, falta de evaluación ambiental y alteraciones sustanciales del proyecto. Exactamente los mismos errores que se repiten en Pozuelo: improvisación, opacidad y desprecio por la legalidad técnica.
Tejero parece no haber leído la sentencia.
O peor, parece creer que las leyes urbanísticas y de seguridad no se aplican en Pozuelo. Los pliegos exigen permisos industriales, planes de autoprotección, coordinación de seguridad, estudios eléctricos… Pero la alcaldesa ya ha demostrado que la prisa por inaugurar pesa más que las normas.
Tampoco debe creerse los movimientos que están haciendo los de POZCAVIR.
El Fiestón de Nochevieja de 2024 fue una advertencia. Este de 2025 (ya 2026) puede ser una bomba. La licitación habla de 24 vigilantes, 3.500 personas hasta las siete de la mañana y alcohol a discreción.
¿Y si pasa algo?
¿Quién responde?
¿La empresa adjudicataria o el Ayuntamiento que organiza la fiesta?
El año pasado, Tejero se acojonó tanto con lo sucedido que ni siquiera sacó una nota de prensa. Nada. Como si no hubiese existido. Ella es así. Lo que le crea problemas, no existe. Ni siquiera ha dado cuenta de los contratos menores del mes de diciembre de 2024 que debieron ser de aurora boreal. Bueno, sí, después de varias críticas denunciándolo, publicó hasta el día 17.
Paloma Tejero sigue confundiendo gestión pública con animación nocturna. Pozuelo no necesita una alcaldesa “de festival”. Necesita una responsable. Pero Tejero, lejos de rectificar, insiste en montar otro tinglado contra-vecinal disfrazado de Nochevieja.
Y cuando lleguen los problemas, porque llegarán ya que aún no ha cesado al conspicuo asesor Daniel Quesada que la lió parda el año pasado, no podrá decir que nadie la avisó.
Manolo Pérez







La alcaldesa del botellón, como la han bautizado en Húmera
Muchas gracias por su participación. Saludos