Una Tejero, necesitada de notoriedad, vende la instalación de pasos de cebra inteligentes (apenas se están licitando) como si fuera el primer paso de la humanidad sobre Marte

Me ha costado comentarlo. No quería. No me apetecía, mejor dicho. Pero, al final, no lo he podido remediar. Me ha superado. Y es que no me gusta que el Gobierno del Gran Pozuelo de Alarcón presuma de cosas menores. De temas de gestión. De simple gestión. De hacer política para presumir cuando no es política. Pero Paloma Tejero lo ha vuelto a hacer presentando con fanfarria y aplauso interno su nueva chuminada.
Resulta que la Junta de Gobierno Local del día 24 de septiembre de 2025, en una sesión de Administración Ordinaria, aprobó el expediente (se están aún licitando) de la instalación de pasos de cebra inteligentes en la ciudad. Sí, como suena. Pozuelo, la ciudad más rica de España, que presume de modernidad, acaba de descubrirlos.
(La verdad es que esto de los pasos de cebra inteligentes es otro tema que la olvidable alcaldesa Susana Pérez Quislant debería haberlos instalados hace tiempo, especialmente, en la Avenida de Europa porque sus pasos de cebra son auténticas trampas mortales (siguen siéndolos) pero ella también estaba a su cosa político-personal).
Y como Tejero considera que esos pasos de cebra inteligentes son una operación política, el día 1 de octubre, nos los vendió.
Como decía, al principio no hice demasiado caso. Lo consideré algo menor. Algo normal en una ciudad como esta. Pero viendo el vuelo que ha cogido, creí que debía ponerlo en su lugar.
Según la nota oficial del Gobierno, se van a instalar 17 pasos de cebra “inteligentes” con sensores y lucecitas que avisan a los coches de que hay peatones cruzando. Una maravilla de la tecnología, dicen. Una “apuesta por la seguridad vial” y “una innovación pionera”. Pionera, en 2025, en el Gran Pozuelo de Alarcón. Es que te tienes que reír. Y te tienes que reír mucho porque lo cierto es que Pozuelo llega a esto con un retraso de medio lustro.
Por ejemplo, y solo en la Comunidad de Madrid, Paracuellos de Jarama, los instaló en 2020. Valdemorillo en 2021. Coslada los colocó en 2022. Collado Villalba los puso este mismo verano. Hasta Majadahonda los estrenó en enero de 2023 con fondos europeos.
Se estropearon, es cierto, y no pudieron arreglarlo pero ahora ya los están instalando de nuevo.
Mientras tanto, en Pozuelo, el Gobierno de Paloma Tejero ha necesitado dos años largos de legislatura para “aprobar el expediente de contratación”. Es decir todavía no hay luces, ni sensores, ni obras. Solo papeles. Hay que adjudicar la obra. Faltan meses, probablemente hasta bien entrado 2026, para que empiecen a verse. Pero ya nos venden el proyecto como si fuera el primer paso de la humanidad sobre Marte.
Entiendo que la alcaldesa necesite vender que hace algo además de cabrear a los vecinos pero vamos esto no es para tirar cohetes.
La verdad es que no sé por qué me reboto cuando, con esta noticia, Tejero lo único que hace es repetir su patrón político anunciando lo ordinario como extraordinario. El guión no cambia. Se redacta una nota de prensa grandilocuente, se reparten fotos institucionales y se llena la web municipal de frases huecas sobre innovación, sostenibilidad y compromiso.
Si hay que vender humo, se vende.
Pero la realidad es otra. Pozuelo no lidera nada. Pozuelo llega tarde a todo. Con su presupuesto millonario, debería ser ejemplo de gestión moderna y eficaz. En cambio, vive instalado en la autocomplacencia, el retraso tecnológico y su dedicación a tapar los caprichos de aquella indigente a la que el PP premió con un gran puesto-sueldo en la Asamblea.
El colmo es que Tejero se atreva a decir que será “uno de los primeros municipios de la región” en tener estos pasos. Falso. Pero qué bien queda diciendo que Pozuelo es la repera que no es.
Y así funciona este gobierno: mucha propaganda, poca gestión. Mucha luz para los comunicados, pero poca para hacer política.
Porque sí, está bien que los pasos de cebra sean inteligentes.
Ya era hora.
Pero este Gobierno debería dejar de vender temas menores.
Juan Manuel Sánchez






