El escándalo de las pulseras anti-maltrato: Un fracaso del Ministerio de Igualdad que pone en jaque la protección de las mujeres, según la red social X

En los últimos días, las redes sociales, especialmente X (antes Twitter), han estallado en indignación ante el escándalo de las pulseras telemáticas anti-maltrato, un sistema gestionado por el Ministerio de Igualdad que ha fallado estrepitosamente, dejando a decenas de agresores en libertad y a víctimas desprotegidas.
Lo que podría haber sido un mero error técnico se revela como un símbolo de la incompetencia y el despilfarro ideológico de un gobierno que se autoproclama “el más feminista de la historia”.
Basado en las voces de usuarios, periodistas y activistas en X, este caso no es solo un desaguisado burocrático: es una traición a las mujeres que sufren violencia machista diariamente.
El problema radica en el cambio de proveedor adjudicado por el Ministerio, que sustituyó las pulseras previas de 1.500 euros por unas de 150 euros, supuestamente para “ahorrar” en un presupuesto que ha crecido exponencialmente.
Pero el ahorro se tradujo en calidad ínfima: estos dispositivos son fáciles de quitarse y permiten falsear la ubicación de los maltratadores, según denuncia el subinspector de Policía Nacional Alfredo Perdiguero en un post que ha acumulado miles de interacciones.
“Permite a los maltratadores quitarse las pulseras y falsear su ubicación. Espero se solucione cuanto antes por la revictimización que supone para las mujeres maltratadas“, escribe, alertando de un riesgo inminente para las víctimas.
Peor aún, el cambio provocó la pérdida total de datos de movimientos anteriores a marzo de 2024, eliminando pruebas clave en juicios.
La Fiscalía ha confirmado que esto ha generado “una gran cantidad” de sobreseimientos y absoluciones de agresores, como detalla el usuario @FroilLannister en un hilo viral con más de 3.000 likes:
“La Super Ministra de Igualdad provocó la liberación de decenas de violadores y la reducción de la condena de centenares, además de desproteger a las víctimas de maltrato. Todo un ejemplo de compromiso feminista”.
Usuarios como @criaturina citan informes periodísticos en X, subrayando que el Ministerio defiende que “ya se solucionó“, minimizando un caos que duró al menos un año, según la Fiscalía.
Esta negligencia no es aislada; encaja en un patrón de malversación y postureo que usuarios en X llevan meses denunciando.
El Ministerio, bajo Irene Montero y ahora con Ana Redondo, ha visto cómo 80 millones de euros se “perdían” o malgastaban, como acusa la escritora Lucía Etxebarria: “Ochenta millones del presupuesto del Ministerio de Igualdad se perdieron. El resto se ha malversado. Dos mil millones de euros malversados“.
Fondos del Pacto de Estado contra la Violencia Machista se destinan a absurdos como catas de chocolates o talleres de jabones, en lugar de herramientas reales, según @redindomitable.
Y mientras, las víctimas reviven el trauma: una jueza tuvo que activar manualmente una pulsera que “no ha parado de pitar“, como relata la periodista Isabel Valdés, exponiendo la vulnerabilidad del sistema.
La gravedad es innegable.
En un país donde la violencia de género mata a una mujer cada tres días, este fallo no es un “caso puntual”, como lo califica el Ministerio en respuestas evasivas. Es un crimen contra la justicia y la vida misma.
Usuarios como la diputada María del Mar Blanco Garrido lo llaman “falso feminismo” e “hipocresía”: “Pusieron en la calle a violadores por un error de redacción. Ahora fallaron con las pulseras antimaltrato, dejando a mujeres sin protección”.
La abogada Paula Fraga, en un post con cientos de likes, exige disculpas a Montero: “Irene Montero debería pedir perdón y no volver a ocupar un cargo público en su vida“.
Y el PP, a través de @patriciardguezc, pide la dimisión de Redondo: “No es un fallo informático, es un Gobierno fallido. Ignorar durante tanto tiempo un aviso tan grave no es incompetencia, es irresponsabilidad criminal”.
En X, la rabia es palpable: desde policías hasta feministas desencantadas, todos coinciden en que este escándalo erosiona la confianza en instituciones que deberían ser un baluarte.
El Ministerio de Igualdad no protege; distrae con ideología barata mientras las mujeres pagan el precio con su seguridad.
Es hora de rendir cuentas: dimisiones, auditorías y un sistema que funcione de verdad. Porque el feminismo real no se mide en presupuestos inflados, sino en vidas salvadas. Si no, este “gobierno feminista” no es más que una farsa peligrosa.
El Atalayero




