A propósito del final de la excavación del túnel del Colector de ARPO: ¿Está preparado el Gobierno de Tejero para lo que se le viene encima a la ciudad o solo piensa en recaudar?

Ayer, El Correo de Pozuelo publicó una noticia (de la que ha ido informado desde hace dos años casi en exclusiva) sobre la terminación de la excavación del túnel del Colector-Interceptor de aguas pluviales de ARPO. Una información importantísima porque lo complicado de la obra ya está hecho. Lo que falta ya para terminarla es cuestión de meses y creo que ni el Gobierno de Pozuelo ni la Oposición ni siquiera la ciudadanía se han dado por enterados. Y deberían darse cuenta de ello.
Y es a propósito de esa noticia quiero abrir el debate sobre lo que ARPO significará para esta ciudad.
Y es que el desarrollo urbanístico de ARPO (Área de Reparto Pozuelo Oeste) ha sido durante muchos años una utopía lejana, un proyecto del que todos hablaban pero en el que casi nadie creía.
Su proyecto se arrastraba por despachos, se empantanaba en litigios, sufría parones administrativos y hasta se ha visto salpicado por episodios presuntamente delictivos (Hay mucho-mucho dinero en juego). Era, en definitiva, el ejemplo perfecto de lo imposible.
Pero el tiempo, que nunca se detiene, ha puesto las cosas en su sitio. El colector interceptor de aguas pluviales, esa infraestructura clave que durante décadas se utilizó como excusa para justificar los retrasos, está a punto de terminarse. Y con ello, el viejo argumento se empieza a derrumbar.
ARPO ya no es una promesa vaga. Es una realidad inminente que transformará Pozuelo de Alarcón de arriba abajo.
Y aquí es donde surge el gran problema y sobre lo que quiero llamar la atención del vecino, abriendo ese debate político del que hablé más arriba. Porque ARPO no es una urbanización más de Pozuelo. Es mucho más.
Hablo de miles de viviendas, de nuevos equipamientos, de zonas verdes y, sobre todo, de un polo de actividad comercial y económica que redistribuirá la vida de la ciudad.
Hasta ahora, el comercio de Pozuelo se concentraba en lugares conocidos como la Avenida de Europa, el centro de la Estación, la zona de Zoco, Zielo o el entorno del Hipercor. Con ARPO aparecerán nuevos ejes de atracción que desplazarán o, como mínimo, repartirán esa actividad. Lo que conocemos de Pozuelo ya no será igual. Será otra ciudad y no exagero nada.
El cambio será profundo, irreversible y, si no se planifica con rigor, doloroso. Porque un nuevo barrio de esas dimensiones exige una visión estratégica: Colegios, centros de salud, transporte público, seguridad, movilidad, recogida de basuras, equipamientos deportivos.
Todo debe pensarse en conjunto y con antelación. Y sin embargo, el Gobierno del Ayuntamiento de Pozuelo parece más pendiente de las chuminadas de siempre que de lo verdaderamente trascendente.
La alcaldesa Paloma Tejero se hace fotos, reparte titulares y juega a la política de escaparate, pero no se la ha visto ni una sola vez presentar un estudio serio sobre cómo se va a integrar ARPO en la ciudad.
Habla de parques y de pequeñas obras de maquillaje, pero guarda silencio sobre los atascos que se avecinan, sobre la presión que sufrirán los colegios y el centro de salud (que ahí si se necesitará de verdad), o sobre el modo en qué y cómo se ordenará un nuevo eje comercial que puede desestabilizar el ya existente.
La sensación es clara. No hay gobierno en Pozuelo preparado para lo que viene.
Eso sí, hay algo que a la alcaldesa no se le escapa. A ELLA lo que de verdad le importa son los impuestos que generará ARPO. Y es que, si algo les interesa a Paloma Tejero y a su concejala de Hacienda Lucía Molares, es la recaudación. Llevan más de dos años demostrándolo.
Ahí no hay dudas ni silencios ni excusas. Lo primero que piensan esta dos forasteras es en el dinero fresco que entrará en las arcas municipales con cada licencia, con cada impuesto, con cada vecino que se empadrone en la nueva zona. Esa es la única planificación que parece tener clara este equipo de gobierno para inflar la caja del Ayuntamiento.
El contraste es tan escandaloso como preocupante. Mientras Pozuelo encara una de las transformaciones urbanísticas más importantes de su historia, su alcaldesa sigue entretenida en lo accesorio. Mientras la ciudad necesita un plan integral para evitar el colapso, ella solo ve cifras de recaudación. Mientras los vecinos se preguntan cómo afectará ARPO a su vida diaria, Paloma Tejero juega a gobernar como si este desarrollo no fuera con ella.
ARPO es una oportunidad histórica para que Pozuelo crezca de manera ordenada y equilibrada (incluso en el tema de las viviendas públicas de alquileres bajos), para que sea un modelo de modernidad y calidad de vida.
Pero en manos, por lo que se ve, de este gobierno municipal, lo más probable es que acabe convertido en un problema monumental. Porque lo único que demuestra día tras día Paloma Tejero es que sabe posar, sabe improvisar discursos vacíos y sabe pensar en dinero para gastarlo en chuminadas. Pero lo que no sabe, ni quiere, es gobernar con visión de futuro.
El colector interceptor está a punto de terminar y ya no habrá vuelta atrás. ARPO se pondrá en marcha y transformará la ciudad. Lo que está en juego no es un barrio más, es el futuro entero de Pozuelo.
Y da miedo pensar que ese futuro depende de un gobierno más pendiente de las chuminadas y de la recaudación que de los vecinos a los que debería servir.
Juan Manuel Sánchez







No lo esta. Ni los servicios técnicos para tanto trámite, licencia y obra como viene, ni los servicios municipales para ir asumiendo nuevos vecinos, ni el diseño de la ciudad para 20.000 nuevos coches.
Todas las papeletas para que Pozuelo pase a ser una ciudad desbordada.
Muchas gracias por su participación. Saludos