Tejero está tan necesitada de imagen que, para presentar una gran idea (combatir la soledad de los mayores), invita al Padre Ángel que no atraviesa, por desgracia, su mejor momento

Sé que hoy, mis enemigos (“haters”, dirían al alimón Macarena y Ulecia) y esa banda de meapilas que lee El Correo de Pozuelo y me escribe para convencerme (finamente) de que deje de ser malo y alabe alguna la política de la alcaldesa Tejero, me van a crujir…
Pero es lo que hay…
Este Gobierno no da una a derechas (y no es una frase hecha) y uno tiene la obligación de dar su opinión crítica.
Para alabarlo ya están otros periódicos…
El caso es que hay decisiones gubernamentales que uno contempla y no tiene más remedio que preguntar si, en el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón, alguien mira antes de pulsar el botón de «enviar». O simplemente, cuenta hasta diez antes de tomar una decisión…
Y es que, aunque presentar un programa para combatir la soledad no deseada de las personas mayores sea, en principio, una magnífica iniciativa…
Y hacerlo poniendo en contacto a jóvenes universitarios con mayores que necesitan compañía parece, además, una de esas ideas que no necesitan demasiada propaganda para explicarse por sí solas, hay un pero…
En Pozuelo siempre hay un pero…
Pero entonces aparece el Padre Ángel, a quien Dios guarde muchos años…
Y aparece hoy en Pozuelo de Alarcón, coincidiendo con el Día Internacional de las Personas Mayores, acompañando a la alcaldesa Paloma Tejero, para presentar «Pozuelo Acompaña», un programa municipal desarrollado con la Fundación Social Padre Ángel y universidades del municipio, de las que ya nos enteraremos de sus nombres…
El problema es que, quizá, alguien en el Ayuntamiento debería haber hecho, antes de invitar a esta figura tan popular, una búsqueda en Google. No para averiguar quién es el Padre Ángel (eso lo sabe hasta el apuntador) sino para comprobar en qué momento de popularidad se encuentra su organización…
Mensajeros de la Paz tiene una larga trayectoria y numerosos reconocimientos, incluido el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia de 1994.
Y nadie pretende borrar décadas de trabajo social ni negar las iniciativas impulsadas por el sacerdote.
De hecho, su labor con personas vulnerables y mayores está documentada y continúa actualmente…
Pero una cosa es reconocer esa trayectoria y otra no enterarse de lo que está ocurriendo alrededor de algunas de sus iniciativas.
En 2025, vecinos y comerciantes de Chueca denunciaron problemas de convivencia, peleas, robos y tráfico de drogas en el entorno de la iglesia de San Antón.
Son denuncias de residentes recogidas por medios de comunicación, no una sentencia contra el Padre Ángel, pero resultan suficientemente relevantes como para que un Ayuntamiento cuidadoso como se supone que es el de Pozuelo de Alarcón se pregunte si es el momento más oportuno para convertirlo en protagonista de un acto institucional.
Y en febrero de 2026, la Catedral de Justo, gestionada por Mensajeros de la Paz, fue objeto de una clausura de actividad por parte del Ayuntamiento de Mejorada del Campo al no estar regularizada urbanísticamente; según fuentes municipales citadas entonces, la organización aún debía presentar un proyecto técnico visado.
Y hay bastantes más ejemplos.
Nada de esto convierte al Padre Ángel en culpable de nada.
Pero sí plantea una pregunta bastante sencilla: ¿Era imprescindible elegirle a él?
Este programa, aunque sea una gran obra de misericordia, es un acto político y eso tiene otro trato…
Porque para hablar de soledad no deseada hay en España infinidad de entidades, profesionales, universidades y organizaciones sociales con experiencia en mayores.
Se podía haber escogido a cualquiera.
O incluso presentar el programa sin necesidad de buscar una estrella invitada para hacerse una foto, ay Paloma…
Pero no.
En Pozuelo parece que, cuando hay que organizar un acto, siempre aparece esa necesidad irrefrenable de poner una cara conocida delante de un cartel.
Y esta vez han escogido una cara que viene acompañada de bastante equipaje.
El programa puede ser bueno. La idea puede ser excelente.
Pero si para venderlo hay que recurrir a alguien cuya organización atraviesa semejante tormenta mediática, quizá no sea que falten asesores.
Quizá es que algunos piensan con los pies.
Juan Manuel Sánchez






