La red social X critica con dureza al guerracivilista Sánchez (discípulo predilecto de ZP e imitador de Largo Caballero) por montar un bulo sobre una frase de Miuel Tellado

En la mañana del 6 de septiembre de 2025, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, publicó un tuit que rápidamente se convirtió en el centro de una tormenta política.
En él, criticaba duramente una declaración de Miguel Tellado, portavoz del Partido Popular (PP), que, según el presidente, sugería “empezar a cavar la fosa” del gobierno actual, interpretándola como un insulto a las víctimas de la Guerra Civil Española y un llamado a la violencia.
Fue acojonante. El subconsciente le traicionó al guerracivilista Sánchez (discípulo predilecto de ZP e imitador de Largo Caballero) y montó un bulo…
Sin embargo, las reacciones a este post no se hicieron esperar, y las críticas desde diversos sectores políticos reflejaron una profunda polarización.
El historiador Pedro Corral, por ejemplo, se preguntó: “¿Se imagina, Pedro, que alguien interpretara de sus palabras sobre Largo Caballero que se propone actuar como en las checas y las masacres de Paracuellos?
Pues eso, no saque las cosas de quicio, que bastante desquiciadas andan ya”.
Pablo Haro Urquízar fue uno de los primeros en responder, acusando a Sánchez de hacer una “apelación encubierta a la violencia” y un “cuestionamiento de la democracia“. Argumentó que el PP, a pesar de sus errores, no merecía ser vinculado con el odio de la ultraderecha, y que Sánchez carecía de propuestas positivas para el país.
Esta línea de crítica fue seguida por Nicolás Bolivariano, quien comparó el enfoque de Sánchez con el “cuarto principio de la propaganda de Goebbels”, sugiriendo que el presidente exageraba intencionadamente una anécdota para amplificar su impacto político.
Federico, por su parte, centró su crítica en la gestión de Sánchez, reprochándole que, tras siete años en el poder, el país estuviera “hecho unos zorros” y que el presidente prefiriera centrarse en atacar al PP en lugar de abordar los problemas reales.
Esta percepción de incoherencia fue eco de la postura de DΛVID ƧΣGӨVIΛ, quien acusó a Sánchez de hipocresía al pactar con grupos que, según él, habían cometido actos gravemente reprobables, como la quema de fotos de víctimas del terrorismo.
Martin Varsavsky fue aún más directo, criticando a Sánchez por sus alianzas políticas. Sostuvo que, a pesar de calificar al PP como ultraderecha, el presidente había pactado con ellos en asuntos cruciales como el CGPJ, lo que sugería una falta de consistencia en su discurso.
ANA G. Sandoval reforzó esta narrativa al señalar que solo el 24% de los españoles apoyaban a Sánchez, sugiriendo que era hora de convocar elecciones para resolver la crisis de legitimidad.
Dani Sirera, por otro lado, llevó la discusión a un plano histórico, acusando al PP de amenazar al presidente, lo que consideró un delito, y denunciando que el partido era heredero de la dictadura franquista.
Esta conexión con el pasado fue utilizada para justificar la postura de Sánchez, aunque también fue contestada por Pastrana, quien recordó la fosa donde estuvo enterrado vivo Ortega Lara durante 532 días, implicando que el PSOE había cometido actos comparables.
Finalmente, voces como la de Nef desestimaron el tuit de Sánchez como una “estupidez“, sugiriendo que su juicio podía estar afectado por decisiones personales o políticas, mientras que Arsenico_bis compartió una imagen que, presumiblemente, satirizaba la postura del presidente, aunque sin detalles específicos.
Mientras Sánchez busca posicionarse como defensor de la democracia y las víctimas del pasado, sus opositores lo acusan de exageración, hipocresía y falta de liderazgo.
En este contexto, la polarización no solo persiste sino que parece intensificarse, reflejando las tensiones que marcan el panorama político español en 2025.
Aunque, como dice Pastrana, “No aceptéis ni media lección de la izquierda sobre la Guerra Civil. Asesinaron a gente solo por sus creencias, masacraron a la población civil, cometieron crímenes de guerra. Y ahora se declaran orgullosos herederos.
Repito: ni media lección”.
El Atalayero






