El Pueblo Existe clama contra la mala gestión de Tejero tras la anulación por el Tribunal de Contratación de una adjudicación irregular de la JGL que conculcaba el principio de igualdad

El Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid ha vuelto a poner en evidencia al Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón.
La resolución que anula la adjudicación del contrato de más de 687.000 euros para la carpa de las fiestas de la Consolación no solo deja en evidencia a la Mesa de Contratación sino que arrastra consigo la imagen de la actual Junta de Gobierno Local (JGL), presidida por Paloma Tejero.
Y lo más grave, esto no es la primera vez que ocurre en Pozuelo.
La historia se repite
El patrón se ha convertido en costumbre: Adjudicaciones anuladas, irregularidades en los pliegos, subsanaciones que alteran las ofertas… Una dinámica que erosiona la confianza de los vecinos en su ayuntamiento.
El Tribunal ha dejado claro que la empresa ganadora no cumplía los requisitos en plazo y que la mesa permitió subsanaciones indebidas. Dicho en plata, se favoreció a un licitador a costa del principio de igualdad.
Paloma Tejero, “mejorando” a su predecesora
Muchos vecinos pensaban que tras los años de Susana Pérez Quislant, la política local no podía caer más bajo en términos de transparencia. Sin embargo, el equipo de Paloma Tejero parece empeñado en demostrar lo contrario.
La gestión actual está consiguiendo algo insólito, hacer buena a Quislant. Y no lo decimos nosotros, lo dicen los propios hechos, refrendados por resoluciones que una y otra vez obligan a anular adjudicaciones.
La imagen de Pozuelo en entredicho
Pozuelo es uno de los municipios más prósperos de España. Pero cada vez que una adjudicación millonaria se anula por defectos graves en la tramitación, su nombre se asocia más a la opacidad, al enchufismo y al descontrol que a la excelencia en la gestión pública.
El mensaje que recibe la ciudadanía es demoledor: Los contratos se tramitan mal, se repiten los errores, y nadie asume responsabilidades.
No es un caso aislado
Quien pretenda ver en esta resolución un simple error administrativo se equivoca. Los vecinos saben que no es la primera vez que pasa. Y si el Tribunal tuviera la hemeroteca delante, vería un rastro de resoluciones anulando contratos en Pozuelo que no pueden explicarse solo como “fallos técnicos”.
El problema es estructural: un equipo de gobierno que tolera una forma de gestionar la contratación que pone en cuestión la limpieza y la transparencia.
Exigencia ciudadana
El caso de la carpa de las fiestas es solo el último capítulo de una larga lista. Mientras tanto, el Ayuntamiento calla, los responsables políticos se esconden detrás de los técnicos y Paloma Tejero continúa manchando la imagen de Pozuelo con la sombra de la mala praxis.
La pregunta es obvia: ¿Hasta cuándo los vecinos van a permitir que su ayuntamiento se convierta en un ejemplo de cómo no gestionar lo público?
Todo lo que toca Daniel Quesada huele a chamusquina
No se puede obviar otro nombre que aparece recurrentemente en los pasillos del Ayuntamiento: Daniel Quesada.
Entre los vecinos y opositores políticos existe la sensación de que todo lo que toca Quesada acaba envuelto en polémica, irregularidades o sombras de favoritismo. Su presencia en la gestión municipal se ha convertido en sinónimo de desconfianza y cada nuevo procedimiento que pasa por sus manos levanta sospechas de que en Pozuelo la contratación pública se maneja con criterios opacos y alejados de la transparencia que se exige en una democracia moderna.
Juan Pozuelo, de El Pueblo Existe





