Carta abierta al alcalde de Fuenlabrada Javier Ayala por usar una impropia demagogia para acusar a la Comunidad del doble rasero que tiene con los MENAs en su ciudad y en Pozuelo

Estimado señor alcalde de Fuenlabrada, don Javier Ayala:
Contesto a sus declaraciones a los medios de comunicación en las que todo indica que ha querido ponerse la medalla de populismo barato acusando a la Comunidad de Madrid de aplicar un supuesto “doble rasero” en el tratamiento del debatido asunto de la acogida de inmigrantes menores no acompañados (MENAs) en las ciudades de Fuenlabrada y Pozuelo de Alarcón.
Entiendo que debe ser cosa obligada de la política sanchista. Es normal. Pero no es lo mismo, señor alcalde.
No es lo mismo lo de Pozuelo que lo de Fuenlabrada, por mucho que usted intente convencernos con argumentos de barra de bar. Aquí el problema no es de solidaridad ni de humanidad (valores que nadie discute, dicho sea de paso), aquí hablamos de legalidad.
En Pozuelo, el problema es que el Gobierno de Pedro Sánchez, ese al que usted defiende con tanta devoción, ha decidido (aparte de castigar políticamente a Ayuso con una patada en el trasero de los vecinos de esta ciudad falsamente rica) saltarse la ley a la torera y montar, de un día para otro, una residencia para más de 400 jóvenes en un centro que tiene licencia solo para actividades docentes.
En Fuenlabrada, en cambio, todo ha sido legal. No le dé más vueltas. Es más, usted acudió a los tribunales varias veces para parar la llegada de esos MENAs a La Cantueña y los jueces no le dieron la razón. Luego, en su caso, era todo legal.
En cualquier caso y siendo usted socialista, lo coherente hubiera sido que defendiera la política de inmigrantes ilegales de Pedro Sánchez y que, desde el principio, hubiera abierto las puertas de su ciudad a los chicos que, obligada por la ley, Ayuso le mandaba. Pero eso como que no. Virgencita-virgencita que me quede como estoy y los inmigrantes menores no acompañados que los lleven a otro sitio.
Qué cosas, ¿verdad? Suena raro en un socialista acogedor.
Pero eso sí, a usted le parece bien que Moncloa quiera colocar a más de 400 menores inmigrantes en el CREADE de Pozuelo (a los que habría que sumar los que ya hay) mientras que en La Cantueña, de su querida Fuenlabrada, solo han destinado 76.
Matemáticas en estado pudo. La diferencia no es un “doble rasero”, es un abismo.
¿O es que usted, como Sánchez, también quiere castigar a Ayuso en el trasero de Pozuelo de Alarcón y que esa ciudad de los ricos aguante, porque para eso son ricos?
Repito, señor Ayala, y para que no haya malos entendidos que le dejen en mal lugar: En Pozuelo, el sitio elegido por Sánchez para aparcar MENAs no tiene licencia, no tiene autorización y no lo permite ni la ley, ni las ordenanzas municipales, ni el Plan General de Urbanismo de Pozuelo. Y eso se llama ilegalidad. Legalidad que, por otra parte, sí tiene la residencia de La Cantueña.
Ahora, extrañamente, y mientras los vecinos de Pozuelo se enfrentan a este atropello, usted se dedica a llorar con su cantinela del “doble rasero”. Pero claro, qué va a decir para justificarse ante sus vecinos…
Usted, en vez de entender que en Pozuelo se cumple la ley, se agarra a la demagogia de manual. Y lo hace con una ligereza pasmosa. Porque, claro, resulta más cómodo señalar a la Comunidad de Madrid que plantarse frente a Sánchez y decirle que está metiendo la pata hasta el fondo con su política migratoria.
Lo gracioso (o lo triste) es que usted se vista de víctima, como si aquí alguien estuviera discriminando a Fuenlabrada.
No, señor Ayala: Aquí lo que se está denunciando es que en Pozuelo no se puede transformar un centro educativo en una residencia masiva de inmigrantes sin papeles, sin trámites y sin futuro. Y eso no lo digo yo, lo dice la legalidad vigente.
Así que menos discursos de “doble rasero” y más exigir a su Gobierno sanchista que cumpla la ley. Porque en Pozuelo lo que está en juego no es la solidaridad (que los vecinos siempre han demostrado) sino la legalidad y la dignidad de un municipio que se niega a ser atropellado por los caprichos de Sánchez y solo por el hecho de votar a la derecha…
En resumen, señor alcalde: Demagogia, la justa.
Aunque entiendo que ande jugando con eso del doble rasero…
A los políticos, a veces, se les exigen cosas solo comparables a desayunarse un sapo…
Atentamente…
Juan Manuel Sánchez





