Cinismo o desvergüenza política o las dos cosas: Si la izquierda no quiere 60 MENAs en Fuenlabrada por qué les molesta tanto que la derecha no quiera 400 en Pozuelo de Alarcón

Estimado Capitán:
Solo unas líneas sobre los menores no acompañados que Sánchez nos quiere colar por si son de su consideración…
Y es que es indignante que, en Fuenlabrada, bastó con que se anunciara la llegada de 60 MENAs (un problema creado por Pedro Sánchez y su Gobierno de inconscientes) para que el ayuntamiento del PSOE dijera alto y claro “Aquí no queremos a esos muchachos”. Y a la Comunidad de Madrid le costó Dios y Ayuda imponerse en los tribunales
Pero, ay, amigos, cuando se trata de colocar a 400 menores no acompañados en Pozuelo de Alarcón la cosa cambia. Aquí no vienen 60. Aquí Pedro Sánchez, en un claro acto de castigo, pretende colocarnos de golpe. Casi siete veces más. Y claro, como en Pozuelo gobierna la derecha, de repente la izquierda se vuelve adalid de la solidaridad pero con nuestra ciudad, no con la suya.
Esa es la izquierda de siempre: la del “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. En Fuenlabrada, “no queremos problemas”. En Pozuelo, “sois unos racistas”. Hipocresía en estado puro.
Racistas son los socios catalanes y vascos (la derecha más rancia de España) que no quieren ninguno de estos inmigrantes ilegales y Sánchez se lo concede.
Y lo peor no son las contradicciones y las incoherencias sino el desprecio absoluto por los vecinos de Pozuelo. Aquí tenemos que tragar con 400 muchachos incontrolables y sin ningún futuro cuando tengan 18 años (si es que no los tienen ya) que terminarán vagando por la ciudad pero tenemos que aceptarlo porque somos de derechas. La torpeza de Sánchez la pagamos nosotros. Y calladitos que es la superioridad de la izquierda la que manda.
Pues mira, no. Y menos, si no se cumple la ley.
Lo que no aceptamos es que se nos imponga un centro que no reúne condiciones, sin recursos, sin diálogo y sin un plan serio. Porque eso no es solidaridad, eso es una chapuza que traerá problemas tanto a los menores como a los ciudadanos de esta ciudad.
La izquierda calla sobre Fuenlabrada, pero se rasga las vestiduras con Pozuelo. Y lo hace porque lo que les molesta no son los MENAs, sino que nuestra alcaldesa Paloma Tejero se plante ante Pedro Sánchez y le diga que aquí no se juega con la seguridad ni con la convivencia de nuestros barrios. Eso es lo que les escuece.
En el fondo, lo que Sánchez quiere es un Pozuelo sumiso. Somos ricos, dicen, y tenemos que jodernos. Quiere que traguemos lo que los suyos rechazan. Quiere que paguemos la factura de su descontrol migratorio.
Lo de Fuenlabrada con 60 y lo de Pozuelo con 400 es la prueba del algodón: la izquierda no cree en la solidaridad que predica. Solo la exige cuando la factura la pagan otros. Y ya lo decimos claro: Pozuelo no va a ser el vertedero de las ocurrencias del sanchismo.
Porque la solidaridad no se decreta a golpe de imposición. Y porque la dignidad de los pozueleros no se vende ni se regala, aunque a la izquierda le moleste.
Juan Pozuelo






