El Gobierno Sanchista confirma que castigará a Pozuelo con 400 MENAs, sencillamente por votar PP y, encima, nos mete bronca, mientras que Cataluña y el País Vasco se van de rositas

El rumor siempre es la antesala de noticia. Pedro Sánchez tenía decidido castigar a Pozuelo de Alarcón trayendo más de 400 MENAs al CREADE y ya se ha confirmado.
Lo ha asegurado la directora general de Infancia del Gobierno de Canarias Sandra Rodríguez a la salida de la reunión semanal del comité interadministrativo creado a raíz de los requerimientos del Tribunal Supremo:
“El Gobierno se ha reafirmado en sus planes de habilitar 400 plazas para menores solicitantes de asilo en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y ha puesto sobre la mesa 350 más en la península”.
Y Pilar Alegría, la portavoz del Gobierno, encima se pone chulita tras el Consejo de Ministros de ayer…
Pilar Alegría: “Me niego a pensar que CCAA del PP no cumplan con la ley por no acoger a niños y niñas que merecen ser atendidos en los distintos territorios”.
Excepto en Cataluña y País Vasco: los “progresistas” del PNV, Bildu, ERC y Junts no los quieren.pic.twitter.com/hBi4H0j48X
— Guaje Salvaje (@GuajeSalvaje) July 22, 2025
En distintos territorios de España dice la espabilada, menos en Cataluña y el País Vasco, claro, donde gobiernan progres como PNV, Bildu, ERC y Junts… Es indignante.
No sé si ahora llamarán a la alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero o esta perdida mujer se volverá a enterar por la prensa. Pero me temo lo peor porque lo harán con alevosía y nocturnidad. Como llega la puñalada.
Y es que Pedro Sánchez ha decidido castigar a esta ciudad y se pasa todo por el arco de triunfo mientras brinda por el éxito de la progresía con los líderes más desprestigiados y autócratas de Iberoamérica.
Sabe de sobra que el CREADE, donde quiere alojar a los menores, fue habilitado en su día para acoger, de forma provisional, a desplazados ucranianos. Era un recurso de emergencia, no un espacio estable de acogida.
Sabe que no tiene personal formado en atención a menores, ni dispone de servicios educativos ni psicológicos.
Sabe que no tiene medios, ni protocolos, ni garantías.
Pero a Sánchez le importa tres cojones. Quiere colocar a 400 menores en un entorno completamente inadecuado, con un desprecio absoluto por su bienestar y lo hace. Lo que piensen los vecinos le importa otros tres porque de lo que se trata es de castigar a la insolente derecha.
¿Qué va a pasar ahora?
Pues nada. De hecho, la ministra comunista de Juventud e Infancia Sira Rego, en lugar de asumir responsabilidades y tratar de buscar soluciones diplomáticamente, se dedica a llamar racistas a quienes denuncian esta barbaridad ya que, según ella, el Partido Popular, la Comunidad de Madrid y los vecinos de Pozuelo simplemente “abrazan la agenda de Vox”.
Lógicamente, con estas declaraciones, lo único que demuestra es su incompetencia: Atacar al que protesta y criminalizar al que no se arrodilla. Muy propio de su ideología política.
Y no pasará nada porque sé que a una importante cantidad de vecinos, la que vive en las grandes urbanizaciones, les trae sin cuidado que vengan 400 o 1.400 MENAs ya que tienen su seguridad privada y no participan de la vida de la ciudad.
Pero también sé que hay muchos pozueleros que no están dispuestos a tolerar este atropello. Y no porque se rechace ayudar, sino porque hay formas y formas de hacer las cosas. Porque no se puede jugar así con la vida de los niños ni con la convivencia en nuestras calles. Porque imponer decisiones sin dar explicaciones ni escuchar a nadie es propio de un régimen autoritario, no de un Gobierno democrático. Pero poco pueden hacer. En Pozuelo son raras las manifestaciones multitudinarias. Las pocas que se hacen las organiza la izquierda y la izquierda pozuelera es, en este caso, obediente.
En cualquier caso, insisto, lo más grave de todo es la intención política de fondo. Esta no es una medida de emergencia. Es un castigo. Pozuelo es un municipio franquicia del PP, símbolo de prosperidad, y Sánchez lo sabe y por eso lo utiliza como campo de pruebas para una política inmigratoria fallida, improvisada y profundamente injusta. Sabe que tragaremos.
¿Por qué no van los menores a centros del País Vasco o de Cataluña?
Porque sus socios de gobierno no lo permiten. Porque el chantaje separatista pesa más que el interés general. Y porque a Sánchez le importa muy poco lo que ocurra en municipios como el nuestro.
Pero Pozuelo no es un vertedero humano. Y, desde luego, no puede convertirse en el depósito improvisado de una política de inmigración fracasada.
Aquí hay familias, colegios, servicios públicos al límite, y una ciudadanía que merece respeto.
Lo que el Gobierno de España está haciendo con Pozuelo es una agresión en toda regla.
Y ya la tenemos ahí…
Juan Manuel Sánchez






