¿Por qué la revista “Vive Pozuelo” de junio, la 232, no sale? ¿O se ha asustado la alcaldesa tras convertirla en “Viva Tejero”, por lo que significa de presunta malversación de dinero público?

En Pozuelo de Alarcón se han perdido muchas cosas en los últimos años: la transparencia, el respeto al ciudadano, la capacidad de gestión… y ahora, también, la revista Vive Pozuelo.
La publicación institucional que el Gobierno municipal vendía como un canal informativo “al servicio de los vecinos” desde 2004 ha dejado de editarse. Así, sin previo aviso, sin explicaciones, sin una mínima muestra de decencia institucional. El número 232, correspondiente a junio de 2025, no ha aparecido.
¿Se ha cancelado?
¿Ha habido problemas técnicos?
¿Han decidido cambiar la periodicidad sin decir nada a nadie?
¿O, simplemente, ya no les interesa ni fingir que les importa comunicar algo a los vecinos?
Nada se sabe. Y lo que es peor: nadie en el Ayuntamiento considera que deba dar explicaciones. La opacidad vuelve a campar a sus anchas por el Gran Pozuelo de Alarcón.
Aunque debo decir que aquí ya no se trata solo de si la revista se publica o no. Se trata de la actitud chulesca y arrogante de un equipo de Tejero que cree que puede hacer y deshacer a su antojo sin dar cuentas a nadie. Que cree que la comunicación institucional es suya, como si fuera una propiedad privada de la alcaldesa. Que piensa, en definitiva, que Pozuelo es un cortijo y ELLA su señora feudal.
Es acojonante.
Vive Pozuelo, la revista que tanto bombo recibió cuando llegó Paloma Tejero, ha dejado también de ser mensual. Primero se censuró la mini participación de la Oposición y ahora se publica cuando a la alcaldesa le gustan sus fotos ya que tampoco se ha dicho si ahora será bimensual, trimestral o simplemente desaparecerá entre las sombras. La alcaldía calla. Y como siempre, cuando el Pasillo del infierno calla, huele a podrido.
Ya ni siquiera se puede consultar el archivo histórico de la revista. Los números anteriores han sido borrados de la web municipal como si nunca hubieran existido. Todo empieza con la llegada de Tejero a la alcaldía. Antes, no había nada.
Como si la Vive Pozuelo solo existiese desde que Paloma Tejero se puso la banda.
El relato se reescribe. El pasado se borra. El presente se maquilla. Y el futuro da igual. Porque en Pozuelo, el futuro se improvisa a golpe de nota de prensa, cuando hay ganas de redactarla. Me recuerda a un señor que se ha apalancado en el Palacio de la Moncloa.
Pero esto no es una anécdota. Es un síntoma. Un síntoma más de lo que lleva tiempo siendo el Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón en el que la administración es opaca, en donde los funcionarios huyen, en donde se gobierna a golpe de capricho sin tener una idea clara de lo que se quiere y donde se actúa de espaldas al ciudadano y con desprecio absoluto por las formas democráticas más básicas.
En el Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón no hay información. No hay autocrítica. No hay responsabilidad.
¿Quién decide dejar de publicar una revista institucional sin comunicárselo a nadie?
¿Quién decide borrar su historial como si fuera una cuenta de Twitter incómoda?
¿Y sobre todo, por qué?
Y lo peor es que aquí nadie asume nada. Nadie da la cara. Nadie dimite. Nadie explica. Nadie se sonroja. No hay una triste nota de prensa que informe del cambio de política comunicación. No hay una explicación técnica. Ni una excusa mediocre. Nada. Solo silencio. Y ese silencio es el grito más alto de una alcaldesa que se cree impune, intocable y eterna.
Porque no lo olvidemos: La revista Vive Pozuelo la pagamos todos los pozueleros. No es un boletín del Partido Popular de Pozuelo como la ha querido convertir Tejero, a dos centímetros de la malversación de caudales públicos.
¿Se ha asustado tras convertirla en “Viva Tejero” por lo que significa de presunta malversación de dinero público?
Es un medio institucional. Se paga con dinero público y la ha convertido en “Viva Tejero”, un panfleto publicitario para su mayor gloria política…
Pero, claro, eso implicaría tener respeto por el ciudadano. Y aquí de eso no queda ni rastro.
En el Gran Pozuelo de Alarcón, donde los autobuses circulan sin pasajeros, los contratos menores crecen sin control, se multiplican los directores generales sin ninguna razón política ni administrativa y donde se gobierna desde el autoritarismo y los malos modos, qué puede importar la revista institucional desaparezca sin dar explicaciones…
Nada. A nadie le importa nada.
La desaparición del número 232 de Vive Pozuelo es un síntoma. El síntoma de que el poder se siente tan seguro en su impunidad que ya ni se molesta en disimular.
Ni en fingir transparencia.
Ni en cumplir con sus obligaciones mínimas de rendición de cuentas.
Y, lo más grave, insisto, es que a nadie parece importarle.
Juan Manuel Sánchez






