Tejero, herida en su orgullo político por el fracaso que suponen las medidas cautelares, juega con fuego al buscar atajos legales para usar ese suelo sin valuar el peligro que supone

Estimado director:
Le envío unas consideraciones sobre la decisión del juez de conceder las medidas cautelares solicitadas por POZCAVIR sobre parar las obras del Recinto Ferial, Hotel y Palacio de Congresos y de la sorprendente postura que, me cuentan, está tomando la alcaldesa Tejero de buscar atajos legales para saltarse esas medidas y salvar su torpeza política.
Perdónala, Señor, porque no sabe lo que hace…
No puede ser más inconsciente.
Las mayorías absolutas del PP en Pozuelo y en manos de alcaldesas forasteras que no tenían ni idea de lo que es esta ciudad y solo gestionaban para mejorar su carrera político-personal y subir algún peldaño en el Partido Popular, les ha llevado a que todo les dé igual… Incluso y presuntamente, la ley…
Han sido tan nefastas sus gestiones como atrevidas. Incluso, en urbanismo que es, posiblemente, el sector municipal más reglado y controlado.
En urbanismo, las formas no son un capricho burocrático. Son la garantía de que el interés general prevalece sobre la improvisación. Es así de fácil. Por eso resulta, como poco, inquietante la situación que rodea al suelo destinado por la alcaldesa Tejero (con mayoría absoluta y presionada por gente de la yerba mala) a un utópico Recinto Ferial, Hotel y Palacio de Congresos, cuya ejecución ha quedado suspendida por decisión judicial.
La medida cautelar es clara en su espíritu y en su forma. Trata de congelar la realidad física y jurídica mientras los tribunales determinan si el proyecto se ajusta a derecho.
Sin embargo, lo que debería ser una pausa prudente parece estar derivando en una reinterpretación interesada de los límites de esa suspensión. No se resignan en el Pasillo del Infierno. Cosas de la soberbia y de los nervios que produce ver que todo el tinglado político y electoral de Tejero se ha caído de golpe.
Y con ello, tantas ilusiones rendidas y tantos intereses en juego perdidos.
Conviene recordar un hecho esencial que algunos olvidan. Ese suelo no estaba previamente desarrollado ni calificado como recinto ferial. Su utilización como tal no responde a una planificación urbanística consolidada sino a una decisión adoptada al margen del desarrollo reglado que exige la legislación.
Dicho de otro modo, no estamos ante la continuidad de un uso histórico o permitido sino ante un uso sobrevenido, carente -según se desprende de los hechos- de cobertura en el planeamiento.
Y ante esto solo cabe preguntar:
¿Puede la el Gobierno de Pozuelo seguir utilizando ese espacio como recinto ferial cuando precisamente el proyecto que pretendía darle soporte legal está suspendido?
La respuesta, desde una perspectiva estrictamente jurídica, no es cómoda. Porque si ese uso no existía legalmente antes, su mantenimiento ahora no parece una mera inercia sino una forma de consolidar por la vía de hecho lo que no se ha conseguido por la vía del derecho.
Y el riesgo de torpedear la medida no es menor. Las medidas cautelares no solo paralizan obras; buscan evitar que se generen situaciones irreversibles o difíciles de revertir. Por eso, permitir un uso distinto del suelo -aunque se disfrace de provisional- puede acabar creando una realidad fáctica que presione, directa o indirectamente, la decisión judicial futura.
Y eso es malo para una inconsciente Tejero.
Más aún, se abre un precedente preocupante. El precedente de considerar que, ante la ausencia de un plan urbanístico aprobado, cabe ocupar y utilizar el suelo igualmente, confiando en que el tiempo o los hechos consumados terminen legitimando la situación.
Y eso es peor aunque le juren a Tejero que puede hacerlo…
El problema es que ese camino no solo debilita la seguridad jurídica, sino que erosiona la confianza de los ciudadanos en la igualdad ante la ley.
No se trata de cuestionar la necesidad de espacios para actividades feriales o eventos en esta ciudad. Se trata de algo tan básico como respetar las reglas del juego.
No se puede llegar a esta ciudad y solo por el hecho de tener mayoría absoluta tratarla como si fuera su cortijo…
Si un desarrollo urbanístico está en entredicho y bajo revisión judicial, lo coherente no es buscar atajos, sino esperar a que los tribunales se pronuncien.
Porque en urbanismo, como en tantas otras cosas, no todo lo que se puede hacer de hecho se debe hacer de derecho. Y cuando esa línea se difumina, quien pierde no es solo el planeamiento, es el interés general.
No creo que la desesperación de la alcaldesa Tejero, y de sus animadores interesados, llegue más allá de la decepción política y del cabreo porque le hayan tumbado sus utopías faraónicas… No lo creo y no lo espero…
Pero si, animada por la soberbia que produce la mayoría absoluta, no respeta las medidas cautelares del juez, las consecuencias no solo podrían ser nefastas para el PP en Pozuelo sino que, en un tiempo político tan sensible con la corrupción, le complicaría la reelección, incluso, a Isabel Díaz Ayuso.
Juan Pozuelo





