A propósito del Gran Pozuelo de Alarcón, su Certamen de Pintura y la mísera ambición cultural de la Ciudad más rica de España cuya alcaldesa desprecia al no saber qué villa quiere

Vuelvo como vuelve la burra al trigo. He escrito tantas veces que volver sobre este tema me parece algo fastidioso. Y si me parece fastidioso a mí, me imagino lo que le puede parecer a usted, amigo lector. Como poco creerá que soy un cansino…
Pero no tengo más remedio. Y si tengo que volver más veces, más veces volveré. Soy de los que cogen la linde…
Es caso es que el Gran Pozuelo de Alarcón, esa ciudad que, año tras año, aparece encabezando las listas como el municipio con mayor renta per cápita de España, cosa que también he dicho un montón de veces que es mentira (en esta ciudad viven los más ricos de España pero son hologramas). Pero contra esa fama no es fácil pelear para un periódico local, lo reconozco.
Sin embargo y partiendo de esa dificultad, como digo, vuelvo como vuelve la burra al trigo ante el bochornoso, por cicatero, Certamen Nacional de Pintura de Pozuelo de Alarcón, con una dotación económica más propia de una pedanía en crisis que de una ciudad de élite, que ha convocado la alcaldesa Tejero.
El X Certamen Nacional de Pintura de Pozuelo de Alarcón ofrece, con orgullo y sin atisbo de rubor, un primer premio de 4.000 euros y un segundo de 1.500 euros. Lo que en cualquier otro municipio podría parecer una cantidad respetable, aquí puede calificarse de limosna. No sólo porque los premios no se han actualizado desde hace años, sino porque, en el contexto local, suponen un insulto al potencial artístico que la ciudad podría y debería fomentar. Téngase en cuenta que Pozuelo es (o era) la ciudad donde residía el mayor número de artistas pintores famosos de España. En términos relativos, claro.
Pero no nos engañemos. Con semejantes premios, este certamen no atraerá a grandes nombres de la pintura contemporánea española que le den Prestigio a la ciudad. Ni siquiera a los medianos. Es una convocatoria pensada para artistas amateur, estudiantes o pintores emergentes desesperados por conseguir algo de visibilidad y, con suerte, cubrir el coste de los materiales.
Se ve que esta convocatoria no es más que la rutina de la gestión política de la alcaldesa Paloma Tejero. Ahora toca certamen nacional de pintura. Que se haga.
¿Nacional con 4.000 euros de premio?
Madre del Amor Hermoso. Gobierno del cutrerío.
¿Esta es la transformación de la ciudad de este Gobierno?
Pozuelo necesita Prestigio. Y el Prestigio no se consigue con polémicos y utópicos de Palacios de Congresos o con estúpidos Jardines Colgantes, se consigue prestigiando la Cultura, una de las grandes fortalezas de esta ciudad…
Si hubiese voluntad política y sus alcaldesas supiesen lo que quieren hacer de esta ciudad, aparte de cabrear a los vecinos, convertirían este certamen, por ejemplo, en una cita destacada en el calendario artístico español.
Pero para eso se necesita apostar de verdad. Y apostar, en este contexto, no significa solamente ceder un espacio para una exposición o enviar una nota de prensa con tono triunfalista. Apostar significa invertir. Significa entender que el arte no es un adorno ni una ocurrencia del departamento de cultura sino una herramienta transformadora, una inversión en identidad, en prestigio y en legado.
Lo he dicho muchas veces desde aquellas elecciones municipales de 2011 en que los partidos presentaron unos programas electorales vulgares que podían servir para Pozuelo de Alarcón o para Villar del Río. Ya entonces dije que Pozuelo necesita Prestigio. Nadie lo entendió.
Por eso, este año y una vez más, reivindico un primer premio de 25.000 euros, como mínimo. Ese sí sería un premio acorde al nivel del nombre de Pozuelo y al tipo de artistas que se esperaría atraer.
Y no vale que se remolonee ese dinero. Esa cifra no es nada en un presupuesto de 170 millones de euros y bastaría con sacarla de un pequeño recorte de tantas subvenciones cutres que se conceden. Y esa cantidad de dinero sí sería capaz de despertar el interés de pintores consolidados, de hacer que el certamen gane peso en el panorama nacional y de elevar el nivel medio de las obras presentadas. Con premios dignos, llegarían las galerías, los coleccionistas, la crítica especializada. El certamen se convertiría en una plataforma de primera división, no en un escaparate de segunda.
Además, una mayor inversión económica permitiría generar actividades paralelas: talleres, mesas redondas, visitas guiadas con los artistas, publicaciones especializadas…
Un certamen no es solo una entrega de premios ya que puede y debe ser un evento cultural vivo, con impacto real en la ciudad porque, además, el cuadro ganador se quedaría en el MIRA, en una sala propia de prestigio que, con los años, sería una colección imprescindible de visitar.
Pero Tejero prefiere el camino fácil porque su idea de Pozuelo es faraónica y la transformación de Pozuelo debe ser de Prestigio, no de caprichos.
Esto no es más que una convocatoria más, con resultados previsibles, con ganadores que probablemente no volverán a sonar y con un público limitado a vecinos curiosos.
Esto es el arte del “quiero y no puedo”, del conformismo disfrazado de cultura municipal. Una oportunidad perdida (otra más) para demostrar que la riqueza de una ciudad también puede medirse por un compromiso de Prestigio con la cultura y no solo por la Cuenta Corriente de algunos pocos vecinos.
Amén.
El Capitán Possuelo





