A propósito del incomprensible descenso de la criminalidad en Pozuelo, la diferencia entre los datos manipulables y la sensación en la calle de inseguridad y una pregunta oral sin respuesta

Extrañamente a lo que todos pensábamos, la criminalidad del Primer Trimestre de 2025 en Pozuelo de Alarcón ha bajado un 6,7% respecto a esta misma fecha de 2024, aunque si le unimos los delitos cibernéticos que suben un 78,4%, la media de criminalidad se va a una subida del 7%, según los datos del Ministerio del Interior.

Tiene mucha guasa que los ciberdelitos, que se producen en casa y no se ven, hayan subido un 78,4% y los que suceden en la calle, que es donde se ven, hayan bajado un 6,7 %. Pero más guasa tiene aún que la media sea solo una subida del 7%.
Claro que más raras son las de la Comunidad de Madrid, pero hay que ver lo contento está el delegado del Gobierno en Madrid Francisco Martín. Qué contento está, el tío… Tanto, que también resulta alucinante ya que no hay más que ver las noticias diarias de sucesos en los medios de comunicación.
Nunca entenderé estas estadísticas de criminalidad. Nunca. Es más, creo que no son reales y que se mueven políticamente. Paloma Tejero, necesitando unos buenos datos delictivos como Francisco Martín, también se mostrará orgullosa de los de Pozuelo de Alarcón.
Por eso, hoy, creo que debo hacer una pequeña reflexión sobre el uso y presunto abuso de estos datos por parte de la política en contraposición con la sensación de inseguridad ciudadana que hay en la calle como consecuencia del aumento real de la delincuencia unida a la inacción de la Policía Municipal, al menos en Pozuelo, por diversos motivos.
Y es que, en Pozuelo de Alarcón, se está viviendo un divorcio brutal entre lo que cuentan las cifras oficiales y lo que se respira en la calle. En la calle estamos a tres centímetros del miedo.
La alcaldesa Tejero sacará pecho con estadísticas que pintan un paraíso de seguridad en esta ciudad con menos robos, menos hurtos, menos delitos en general durante este primer trimestre del año 2025 pero bastará con charlar cinco minutos con un vecino, un comerciante o un padre que lleva a sus hijos al colegio para darse cuenta de que la realidad es otra.
La gente está inquieta, y muchos vecinos dicen que nunca habían sentido un deterioro tan evidente en la seguridad y la convivencia.
Los robos con violencia han bajado, los hurtos están controlados y los delitos contra las personas son menos frecuentes. Incluso, el tráfico de drogas ha descendido el 100%. Madre del Amor Hermoso, se ve que ni los concejales ni los agentes municipales están en la calle…
Y es que los datos, por muy fríos que parezcan, no son inmunes a la manipulación. Cambiar un criterio de registro, retrasar la contabilización de denuncias o reclasificar un delito como “incidencia menor” puede transformar un balance preocupante en uno triunfal está tirado.
No hace falta ser un genio para sospechar que, detrás de estas estadísticas relucientes, hay un esfuerzo deliberado por construir un relato que tranquilice a la opinión pública y refuerce la imagen de los gobernantes.
Pero ese relato choca de frente con la experiencia diaria de los pozueleros.
Además, ¿para qué denunciar si sienten que no habrá consecuencias?
Esta brecha entre el discurso oficial y la vida real es un polvorín. No solo mina la confianza en las instituciones sino que deja a los ciudadanos con una sensación de desamparo.
En Pozuelo, un lugar donde la seguridad fue casi un sello de identidad cualquier cambio se nota al instante. Los vecinos no comparan sus calles con las de otros municipios, las comparan con lo que eran hace diez años. Y el veredicto es unánime: Algo se ha torcido en ese tiempo.
En esta ciudad, como hemos denunciado muchas veces, la Policía Municipal trabaja poco, tirando cada día a menos y solo vive para el faranduleo. Mucho dron, mucha pistola Taser, mucha cámara de vigilancia pero solo una patrulla de noche para toda la ciudad y, a veces, de día… Y, además, una preocupante falta sentido del servicio público entre los agentes que asusta. Los sindicatos policiales, en cambio, creen que se trabaja mucho y se cobra poco. Ellos son así.
Pero lo curioso es que un día antes de la publicación de estos datos del Primer Trimestre de 2025, hubo una pregunta oral para respuesta oral en el Pleno del Ayuntamiento de mayo de la semana pasada…
La hizo el portavoz del Grupo Municipal Socialista Helio Cobaleda y que el concejal de Seguridad Manuel Moreno no supo contestar.
Es más, como es habitual en él, rehuyó la pregunta y contestó lo que quiso, entre dudas y nervios, incluso apoyándose, escandalosamente, en datos de la Memoria 2024 de la Policía Municipal que no se han publicado aún… ¡Qué suerte la tuya, Manu?
Esto es lo que preguntó Cobaleda antes de que aparecieran los datos del Ministerio de Interior…
Y esto es lo que contestó, el concejal balbuceante…
Política Tejerina pura: Como sé que te gusta el arroz con leche, por debajo de la puerta te meto un ladrillo…
La alcaldesa Tejero, dentro de unos días, podrá volver a decir misa con estos datos pero esa misa no vale.
Entre otras cosas porque esos datos no votan y los vecinos preocupados con su seguridad, sí.
Amén.
El Capitán Possuelo





