Diálogos Taurinos: Si Tejero hubiera empezado la casa de su gestión por los cimientos, otro gallo le cantaría, pero quiso construir una plaza de toros sin haber creado la necesidad y fracasó

Cosas de inexperiencia política. De inmadurez. De principiante. De soberbia novata. Y la alcaldesa Tejero un día se levantó y anunció que iba a construir una plaza de toros en la calle San Juan de la Cruz del Gran Pozuelo de Alarcón. Y se estrelló. Como en tantas cosas.
No sabía nada de Pozuelo pese a haber sido concejala fantasma. Nada. Era una pobre boba política hasta almorzar y luego todo el día… No sabía la primera regla de oro del marketing político (e, incluso, comercial): Si quieres vender algo, tienes que crear la necesidad de que se compre.
Tejero actuaba de oídas. Y aunque el viejo Pozuelo era taurino, solo lo era en fiestas. Solo en fiestas. Y el viejo Pozuelo, además, no era nada. Unos cuantos vecinos que eran taurinos únicamente en fiestas aunque presumían de ello. Ni siquiera defendieron la idea de la alcaldesa. Menuda afición.
Y la dejaron colgada de la brocha… Le ha pasado varias veces en estos casi dos años de Gobierno de política de cabecita loca.
Pero arrepentidas las quiere el Señor y ahora, un año después, Tejero vuelve al origen de todo y organiza unas jornadas taurinas con el objetivo de honrar y poner en valor una de las tradiciones culturales más queridas en la ciudad. Y empieza a construir la casa de su gestión por los cimientos. Creando la necesidad de esa plaza de toros o intentándolo al menos.
Y, para ello, monta los primeros “Diálogos Taurinos de Pozuelo de Alarcón”, que se estrenan con vocación anual y, en cuyo primer encuentro, tendrá como protagonista a Cayetano Rivera Ordóñez, con motivo de su despedida de los ruedos este año.
(La cita será mañana jueves, 3 de abril, a las 19:00 horas en el MIRA Teatro)
Así se siembra en política. Lo que no tengo claro es que, tras tantos fracasos, pueda remontar su imagen política por mucho que se empeñe y con el Ayuntamiento destrozado.
Creo que esta iniciativa es una gran idea. Pozuelo de Alarcón es una gran ciudad y necesita salir de la dictadura costumbrista que imponen unos pocos (se creen descendientes de la Para de Gaspar de Alarcón) y que ya no son más que una gota de agua en la gran laguna que se ha formado en Pozuelo.
A los vecinos que se vinieron a vivir a esta ciudad no les interesa ese anticuado Pozuelo y hay que intentar, políticamente, que se sientan orgullosos de pertenecer a esta ciudad en toda la extensión de la palabra y no pertenecientes, como hasta ahora, a una Federación de Urbanizaciones llamada Pozuelo de Alarcón…
Pero Paloma Tejero no quiso construir ni saber nada de esa ciudad. La dio por hecha. Creyó que aquí los perros se atan con longanizas y tuvo prisa. No entendió la transformación que necesita esta ciudad sin alma no está en hacer obras faraónicas sin dinero… Y se rodeó de gente inapropiada. Daba igual. Nunca supo que las prisas solo son buenas para los ladrones, los malos toreros y los políticos menores.
Tal vez porque nunca pensó estar aquí más de una legislatura…
Una pena…
Al final, con tanta tontería, terminó cabreando a los vecinos y eso es lo único que no se puede hacer en el Gran Pozuelo de Alarcón.
Juan Manuel Sánchez






