Brutal repaso de El Pueblo Existe al desastre de gestión de Paloma Tejero en el Ayto de Pozuelo: En poco más de año y medio solo ha tomado decisiones erráticas y en contra de los vecinos

La alcaldesa de Pozuelo de Alarcón Paloma Tejero se está convirtiendo en la máxima responsable de una serie de fracasos que no solo están desestabilizando el municipio, sino también minando la confianza de los vecinos y los empleados municipales en su administración.
Lejos de ser la solución a los problemas de la ciudad, Tejero parece empeñada en tomar decisiones erráticas y desmesuradas que solo agravan la situación. La sensación de caos, descoordinación y abandono es palpable en las calles de Pozuelo, y la alcaldesa, en lugar de tomar el timón con mano firme, opta por medidas populistas que no hacen más que desvirtuar la esencia de la ciudad.
El primer desatino fue el cambio radical en el recorrido de la Cabalgata de Reyes. Este evento, que durante años había unido a los vecinos del municipio, fue desplazado del casco antiguo a una ubicación completamente ajena a la tradición. La excusa de “optimizar el espacio” no tiene ningún sentido.
Lo único que se consiguió fue separar aún más a una comunidad que encontraba en ese evento una de las pocas ocasiones para reunirse y celebrar juntos. Un ejemplo claro de cómo Tejero ha sido incapaz de entender la importancia de las tradiciones locales y ha preferido imponer decisiones que nadie pidió.
Y, por si fuera poco, la alcaldesa puso en marcha el proyecto de la plaza de toros, una ocurrencia completamente alejada de las necesidades de los vecinos. No solo la construcción de una plaza de toros es innecesaria, sino que además se plantea en una zona que carece de accesibilidad y que no justifica el gasto de dinero público que implicaría.
Los habitantes de Pozuelo no quieren una plaza de toros, pero Tejero, aparentemente más preocupada por quedar bien con ciertos sectores, insiste en avanzar con un proyecto que no tiene respaldo popular. El capricho de la alcaldesa es solo una muestra más de su desconexión con los intereses reales del municipio.
Si los proyectos absurdos no fueran suficientes, Tejero también ha impulsado la aplicación de una tasa de basuras antes de tiempo. Los vecinos se han visto obligados a asumir un gasto adicional sin saber siquiera cuál es el origen o la justificación de esta nueva carga económica.
La falta de transparencia en la gestión municipal ha generado una gran incertidumbre entre los residentes, quienes ven en esta tasa una maniobra desesperada de la alcaldesa para cubrir agujeros en el presupuesto sin dar explicaciones claras.
La ubicación del Recinto Ferial, junto a una zona residencial, es otra de las decisiones más desastrosas de Tejero. La falta de planificación es evidente: la idea de situar un recinto que albergará grandes concentraciones de personas en una zona habitacional es un error monumental que traerá consigo ruidos constantes, aglomeraciones y un malestar generalizado entre los vecinos. Pero a la alcaldesa parece no importarle lo más mínimo. Lo único que cuenta es que el evento se celebre, sin medir el impacto negativo que tendrá en la calidad de vida de los residentes.
Si todo esto no fuera suficiente, la inseguridad en Pozuelo también ha aumentado bajo su mandato. Aunque la ciudad sigue siendo relativamente tranquila, los robos y la sensación de vulnerabilidad están en alza. La respuesta de Tejero ante el incremento de la delincuencia ha sido desastrosa: mientras los vecinos se sienten cada vez más inseguros, la alcaldesa se limita a lanzar cifras vacías y promesas incumplidas, sin tomar acciones efectivas para frenar el problema.
El colmo de la irresponsabilidad de Paloma Tejero es la gestión económica del municipio. Gobernar a base de “reconocimientos extrajudiciales de crédito” es un claro indicio de la falta de previsión y de recursos.
El Ayuntamiento ha tenido que recurrir a este mecanismo, que permite pagar deudas fuera del procedimiento presupuestario habitual, debido a una gestión financiera completamente errática. Pozuelo se está hundiendo económicamente y Tejero sigue gobernando como si nada estuviera sucediendo. En lugar de buscar soluciones a largo plazo, se conforma con aplicar parches para tapar el desastre que ella misma ha creado.
A esto hay que sumarle la situación crítica de los funcionarios del Ayuntamiento, quienes llevan meses demandando una mejora en sus condiciones laborales. La sobrecarga de trabajo, la falta de recursos y los bajos salarios han generado un malestar creciente entre los empleados municipales, que se sienten completamente ignorados por la alcaldesa.
Tejero ha cerrado los ojos a este conflicto y ha hecho oídos sordos a las reivindicaciones de quienes, a diario, trabajan para que Pozuelo funcione. Este abandono de los funcionarios es una clara muestra de la falta de empatía y de liderazgo de una alcaldesa que parece más preocupada por mantenerse en el poder que por resolver los problemas que aquejan a su administración.
Otro aspecto que ha generado una profunda indignación entre los vecinos es el escandaloso gasto en asesores que el gobierno de Tejero ha mantenido durante todo su mandato.
En un municipio que, según sus propios datos, se encuentra al borde del colapso financiero, el gasto en personal externo ha superado el millón de euros. El Ayuntamiento de Pozuelo cuenta con nada menos que 21 asesores, una cifra completamente desmesurada si se tiene en cuenta el tamaño de la administración local y la necesidad de priorizar los recursos.
Lo más grave es que la mayoría de estos asesores son personajes conocidos por su vinculación a otros municipios o por ser “hijos de”. Son políticos de larga carrera, algunos conocidos por haber sido rechazados en otros ayuntamientos, pero que, en Pozuelo, parece que encontraron un lugar donde seguir chupando del bote.
Nadie sabe exactamente qué hacen estos asesores ni qué valor aportan al municipio, pero lo cierto es que la alcaldesa ha mantenido esta red clientelista que solo parece responder a intereses personales y partidistas, mientras los ciudadanos pagan la factura.
Este despilfarro es otro reflejo claro de la incapacidad de Tejero para gestionar los recursos públicos de forma responsable y efectiva.
En definitiva, Paloma Tejero ha demostrado ser una alcaldesa incapaz de tomar las riendas de Pozuelo. Su mandato se caracteriza por una gestión errática, decisiones impopulares y una desconexión total con los intereses de los vecinos y los trabajadores municipales.
Si Pozuelo de Alarcón sigue bajo su dirección, la ciudad corre el riesgo de perder su identidad y convertirse en un municipio gobernado por la improvisación y el desgobierno. Los ciudadanos merecen algo más que una alcaldesa que no sabe hacia dónde va y que parece tener poco interés en escuchar las necesidades de su comunidad.
Juan Pozuelo, miembro de El Pueblo Existe






