La alcaldesa de Pozuelo Paloma Tejero no es más torpe, políticamente hablando, porque no entrena: Se empeñó en ejercer una política anticiudad y lo pagará de la manera más cruel

El Pasillo del Infierno de la Segunda Planta del Ayuntamiento del Gran Pozuelo de Alarcón, donde se ubica el despacho de la alcaldesa Paloma Tejero, ha entrado en “defcon 1”: Las informaciones publicadas por El Correo de Pozuelo relativas a la Macrofiesta de Navidad ha puesto a todos de los nervios.
Es lo lógico que pase cuando la alcaldesa no es más torpe, políticamente, porque no entrena. Por su mala cabeza está enfrentando una tormenta política y social innecesaria que parece lejos de disiparse y afectará claramente a la hegemonía del PP en esta ciudad.
Me da que esto que está pasado es el final de una cadena de errores políticos en los que Tejero ha demostrado claramente que no conoce la idiosincrasia de esta ciudad…
Su gestión, a lo largo de año y medio, solo ha demostrado ser un ejemplo de improvisación, autoritarismo y desprecio por las necesidades reales de los vecinos. Su política es anticiudad. Tal es así que ha conseguido con sus caprichos sublevar a una gran cantidad de vecinos que han puesto de manifiesto su incapacidad para liderar y su desconexión con la ciudad a la que debería servir y no servirse.
Su absurda manera de gobernar empezó con la frustrada construcción de la Plaza de Toros. Un proyecto que, inicialmente se presentó como una iniciativa relevante para el municipio y terminó siendo un fracaso político de primer orden que evidenciaba su total, insisto, desconocimiento de la ciudad. Los vecinos se sublevaron y tuvo que rectificar. Pero no aprendió.
Después vinieron un sinfín de chuminadas como medidas políticas y la barbaridad político-administrativa del pago de la facturas impagadas por Susana Pérez Quislant y el escándalo de los innumerables Reconocimientos Extrajudiciales de Crédito.
Más tarde llegó la denominada “Tasa de Basuras” para intentar recaudar lo que se había gastado pagando facturas de Quislant en un nuevo ejemplo de incompetencia y afán recaudatorio porque ni siquiera hizo el gesto político de defender a los contribuyentes. Que se jodan y paguen.
Lógicamente, este gravamen, que muchos consideran ilegal, ha provocado un amplio rechazo por ser abusivo y carecer de justificación.
En lugar de buscar soluciones equitativas y razonables, la política de la alcaldesa Tejero está basada en medidas impopulares que han aumentado la percepción de que su administración actúa exclusivamente para recaudar y para venderse en Madrid.
El episodio más reciente que refleja su despotismo es la organización de una Macrofiesta de Nochevieja que fue decidida de manera caprichosa y sin ninguna consulta. Solo para figurar. Solo por su confusión política de creer que Pozuelo de Alarcón es una ciudad del Sur de la Comunidad, dicho sea con respeto y que ahora, con las informaciones de este periódico, puede terminar en los juzgados.
Este evento, lejos de unir a los vecinos por la diversión, ha generado tensión y descontento. Es más, creo que Tejero se ha metido en un jardín de grandes y graves proporciones que, en cualquier caso, le puede costar su carrera política.
Sin duda, la desconexión de la alcaldesa Tejero con la realidad de Pozuelo de Alarcón es palpable. Vecinos y detractores denuncian que, después de año y medio de gestión, se nota que no reside en el municipio y que parece más interesada en avanzar en su carrera política que en atender las necesidades locales. Su arrogancia y falta de empatía están destruyendo su imagen pública a pasos agigantados.
Su torpeza política ni siquiera previó que con sus absurdas medidas que estaba dándole una patada al avispero. Con estas estupideces, lo único que hacía era dar munición a los medios críticos (fundamentalmente de izquierda) que no han dudado en aprovechar cada error para desacreditarla así como atacar la reputación de Pozuelo de Alarcón, uno de los municipios más ricos de España, a los que le tienen muchas ganas por la repercusión política que genera.
La alcaldesa no ha comprendido que cada paso en falso solo aumentaba el desprestigio de la ciudad y alimentaba las críticas políticas de sectores adversos.
Lo dicho. No es más torpe, políticamente, porque no entrena.
La combinación de proyectos fallidos, decisiones impopulares y una gestión que roza el autoritarismo está pasando una factura muy alta.
La confianza de los vecinos y del PP de Madrid se tambalea y es evidente que su futuro político está en serios problemas. Pozuelo de Alarcón, un municipio con recursos y potencial inigualables, merece una administración que se preocupe por sus ciudadanos, por el prestigio de la ciudad y no una que los ignore y desprecie y, encima, confunda la calidad de vida con lo chabacano.
Las expectativas fueron altas con la llegada de Paloma Tejero pero, hasta ahora, ha demostrado ser incapaz de estar a la altura que espera la ciudad. Y eso tiene consecuencias.
Juan Manuel Sánchez




