La seguridad ciudadana sigue en entredicho: El sábado 28 por la noche asaltaron el restaurante La Txitxarrería, rompieron el cristal de la ventana y se llevaron jamones y botellas

La seguridad ciudadana en Pozuelo de Alarcón, esa bandera que agita la alcaldesa Paloma Tejero, sigue generando más dudas que certezas. Mientras los informes trimestrales del Ministerio del Interior intentan tranquilizar con cifras que sugieren una supuesta cocina, los vecinos viven una realidad bien distinta: Un ambiente de creciente inseguridad en la calle.
Es difícil no preguntarse si esos datos están “cocinados”. Porque una cosa son los números que se plasman en los despachos y otra muy distinta es la sensación de abandono que reina en barrios como la Colonia Los Ángeles, azotada por un constante robo de automóviles. En otras zonas, los asaltos y los robos con fuerza son una realidad cotidiana. Y no hablemos de los hurtos: Pozuelo ha vuelto a convertirse en el paraíso de los ladrones de teléfonos móviles.
Y el ejemplo más claro ha sido el reciente robo con fuerza en el famoso restaurante La Txitxarrería, ubicado en la céntrica calle Francia. La noche del sábado, unos delincuentes rompieron los cristales de una ventana y saquearon el local llevándose jamones y numerosas botellas. Un golpe espectacular que, a pesar de ocurrir en pleno corazón del municipio, no pudo ser evitado porque las patrullas policiales no andaban cerca.

Este episodio no es un hecho aislado, sino un síntoma del abandono y la falta de planificación en la seguridad de Pozuelo.
¿Cómo puede un restaurante en una de las calles más céntricas y transitadas quedar expuesto de esa manera?
¿Dónde estaban las patrullas policiales?
Estas preguntas, lejos de encontrar respuesta, apuntan directamente a la gestión policial en manos de un inepto Concejal de Seguridad y un Comisario de la Policía Municipal en las nubes, aunque, en lo mal alto de la responsabilidad, esté la política de seguridad de la alcaldesa Paloma Tejero.
Tejero sigue vendiendo una falsa sensación de control basada en números que no reflejan la verdadera situación. Los vecinos, mientras tanto, lidian con una realidad donde los robos y la inseguridad son cada vez más comunes.
Los ciudadanos de Pozuelo merecen algo más que excusas y discursos vacíos sobre drones y pistolas Táser. Exigen medidas concretas (no la pantomima de la campaña “Comercio seguro” durante estas fiestas navideñas) y una estrategia real para combatir la delincuencia y, sobre todo, resultados.
Y es que la seguridad no se mide solo con cifras en un papel, sino con la sensación de tranquilidad de las personas que caminan por las calles o residen en sus casa y esa paz está ya faltando…
Manolo Pérez






