Le llueven las broncas: Daniel Quesada, ese genio que trajo Tejero para cargarse a Suso y montar grandes fiestas, está “calentando” para irse por la puerta de atrás y de mala manera

El que a hierro mata a hierro muere…
Hay cosas que, aunque sean tristes, me hacen ‘desorinarme’ de nuevo. Y es que este Ayuntamiento de nuestro Pozuelo no tiene solución.
Me cuentan que el pollo que se cargó a Suso (el de festejos), aquel que venía de Boadilla porque era amiguito de Doña Paloma (llamado Daniel Quesada) y que nos iba a enseñar lo que era organizar fiestas, anda llorando por los rincones, e incluso, por los aparcamientos.
Le han visto. Y es verdad, no sé es si serían lágrimas de cocodrilo pero lágrimas eran.
Todo indica que ese ser de luz que lo trajo (su amiga de Emaús), tan alta y delgada como un lápiz y con ademanes de peón caminero, que fuma como un carretero y con un carácter a tres centímetros de la mala educación, le debió echar una bronca de padre, madre y muy señor mío.
No se sabe si fue debido a que los concursos de las Fiestas de Navidad se le quedan desiertos o por qué ya que va de engreído por los pasillos, pero la cosa tiene toda la pinta de que el genio festero ya está “calentando” para irse del Ayuntamiento por la puerta de atrás y de mala manera. Pinta ya menos en el Viejo Convento que el comisario Antolínez.
Y es que lo de ventilarse a Suso, y de forma rastrera, no parece que hubiese sido buena idea. El karma siempre vuelve.
Me cuentan también que este año se han quedado sin pajes para la cabalgata porque ya ni los funcionarios quieren participar. Por lo visto, esta tropilla (las Tres Marías más ELLA) les tienen hasta el rabillo de la boina. Cómo será la cosa que andan pidiendo a las peñas que se presenten voluntarios. ¡A las peñas! A las que, curiosamente, todavía no han pagado las subvenciones prometidas y a las que han humillado con las fiestas…
Es que son de traca.
En fin, que el Quesada va a ser otro que va a acabar convertido en “quesadilla”, aunque supongo que esperaran a que pasen las fiestas para tener un chivo expiatorio del desastre que se avecina…
Goyito, el de la Poza




