Tejero celebra la restauración de La Cruz de la Atalaya en otro acto clandestino y se le olvida, incomprensiblemente, invitar a Domingo Domené, uno de sus grandes historiadores

El Gobierno de Pozuelo, dice una nota publicada por su Gabinete de Prensa, ha restaurado el monumento más antiguo de la ciudad, la Cruz de la Atalaya. Lo que está muy bien. No sabe muy bien su historia ni su significado pero dice que la ha restaurado como se restaura un empedrado. Sin liturgia. Sin solemnidad. Sin darle la importancia que tiene. Sin valorar siquiera qué hace en ese parque desangelado.
El Gobierno, que lo vende todo, ha perdido su capacidad de jerarquizar sus actos. Y los actos que rememoran historia de Pozuelo tienen una importancia capital si se quiere crear un sentimiento de ciudad entre todos sus vecinos y que no sea solo entre unos cuantos.
Al acto, clandestino como siempre por la falta de Agenda Oficial de la alcaldesa, estuvo “presidido o lo que fuese” por la propia Paloma Tejero, acompañada de la primer teniente de alcalde Miriam Picazo, del portavoz de Gobierno Félix Alba y del concejal de zona Luis Magide…
Como invitada, estuvo también la historiadora y cronista oficial de Pozuelo Esperanza Morón que leyó algunos de los párrafos del poema costumbrista “La Cruz de la Atalaya o los Mártires de la Miseria”, compuesto en el siglo XIX por el poeta Sebastián López Arrojo.
Ah, y también estuvo un vecino y estudioso de los límites del término municipal llamado José Luis Zubieta que explicó que en ese punto se situaba el antiguo camino que limitaba Pozuelo y Húmera, antes de su anexión en el año 1880.
Cosa que, dicho sea de paso, no es cierta porque en ese punto, exactamente, no estaba…

A mí, en cualquier caso, lo que me duele de todo este seudo-acto es que la alcaldesa Tejero haya despreciado al maestro Domingo Domené, uno de los grandes historiadores de la villa y autor de más de veinte libros publicados, entre ellos una Historia de Pozuelo, imprescindible para conocer la ciudad. Pero para conocerla de cerca, paso a paso, sin datos agobiantes y fríos. Pesados.
Considero que es algo imperdonable. La alcaldesa prefiere que vaya un vecino “estudioso” a un intelectual de gran prestigio. Cosas de los forasteros que gobiernan la villa.
Lógicamente, y siempre según la nota, todo parece haber sido un acto frío y distante pese a que Tejero haya destacado la importancia “de estos trabajos con los que ponemos de manifiesto nuestro compromiso en conservar el patrimonio histórico de Pozuelo, preservando la identidad y memoria del legado histórico del municipio”.
Sin duda, la alcaldesa hablaba por boca de ganso. Ni siquiera sabía qué decía.
Si hubiera invitado al maestro Domené y las cosas se hubieran hecho bien y no a hurtadillas, posiblemente, muchos vecinos se habrían enterado que La Cruz de la Atalaya sí estaba junto al camino que iba de Pozuelo a Húmera y que, en el año 1731, el señor De la Torre, un caballero de la Orden de Santiago, la erigió en granito…
En su ilustración, este pozuelero insigne también le habría contado que aquella Cruz, además de como punto de orientación, servía para que quienes pasaban junto a ella se encomendasen a su protección y rezasen una oración.
Y que era visible desde cualquier lado, sobre todo desde Pozuelo hasta que como consecuencia de las obras de la carretera M-503 se levantaron unos terraplenes que la dejaban invisible y alguien decidió trasladarla al lugar que ocupa en este momento.
Después, siguiendo a Domené, vinieron los atropellos y el Gobierno de turno la reforzó enterrando la peana que la soporta y colocando una pequeña valla circular.
El Correo de Pozuelo, por su parte, lleva años reivindicando poner algo de sentido común en esa parte de la Historia de Pozuelo y, siguiendo una vieja idea del propio Domingo Domené, le gustaría que la Cruz de la Atalaya fuese trasladada a otro lugar porque, hoy en día, ya no cumple los fines que su hacedor quiso que tuviera: Nadie la ve, a nadie orienta, ningún creyente reza una oración junto a ella y creo que, manteniendo su leyenda, sería necesario darle algún tipo de utilidad. En donde está no lo tiene por mucho que la restauren ya que nadie sabe siquiera que está ahí.
Y puesto que el señor De La Torre quiso que la Cruz estuviera en una atalaya y en donde está no lo es hoy, habría que valorar buscarle una ubicación más adecuada, aunque me temo que algunos pozueleros digan que eso es falsear la Historia. Me da igual
Y, propongo, volviendo a citar a Domené, que sea llevada a El Cerro de los Perdigones que es, en la actualidad, la única atalaya (lugar elevado) que hay hoy en esa zona de Pozuelo y, con ello, que sea accesible para todos y en donde todos la viesen.
A fin de cuentas, cuando hicieron la M-503, ya la cambiaron de su lugar original y medio la enterraron.
Amén
El Capitán Possuelo






