Reparos al desalojo de la Casa Grande: ¿Por qué se empeñó la Admón. de la Finca en desalojar a los vecinos (si hay técnicos que no lo creían necesario)? ¿O se debió a otras intenciones?

El pasado jueves, buscando un email de otro asunto, entré a la carpeta de correo no deseado. El email que buscaba no lo encontré pero, en su defecto, vi un email de la administración de fincas de un piso que tengo en la Casa Grande de La Estación.
Email con el símbolo de importante y, en el asunto, la palabra “urgente”…
Al abrirlo, la sorpresa fue mayúscula. Se convocaba una reunión de carácter urgente para tratar el desalojo del edificio. La convocatoria era para ese mismo día y casi a esa misma hora que estaba leyendo el email. Si bien, este había sido enviado tres horas antes.
Podríamos debatir sobre si algo tan importante se debe comunicar por email y confiar en que la gente se dé por enterada o no… Yo entiendo que si su vida corre peligro no mandan un email al 112 sino que llaman y se cercioran de que la ayuda está en camino. Aquí está claro que de manera intencionada, o no, esto no se comunicó como la importancia requería. Afortunadamente, había leído el email y un familiar estaba por la zona para representarme durante el tiempo que me demoraría en llegar.
Como supongo que habrán asistido a una reunión de vecinos, sabrán lo difíciles que son: Faltas de respeto, muchas personas hablando a la vez, resquemores pasados, personas que dicen lo primero que se les pasa por la cabeza, bandos… Si las paredes de las casas donde se celebran las juntas de vecinos hablaran…
Ahora traten de imaginar cómo es una reunión de vecinos en la cual el tema a tratar es que se debe desalojar la casa en menos de 72 horas. Puedo asegurar que en todos los años de la Casa Grande sus paredes jamás vivieron tanta tensión.
Trataré de no ser muy técnico. Es una casa de más de 100 años, se desconoce bien su antigüedad, pero se sabe que es la primera casa con división horizontal de Pozuelo. De planta rectangular, con escalera central y 2 patios, uno a cada lada de la escalera. En uno de ellos, recientemente, se construyó un ascensor. La estructura del edificio es mixta, con muros de carga perimetrales y pilares metálicos en el interior.
Recientemente, se comenzó con carácter urgente una obra de restauración de la base de los pilares metálicos. Tras más de 100 años en contacto con el terreno la corrosión era elevada. Esta patología de la construcción es ciertamente habitual (aunque en la Casa Grande de Pozuelo sea única) a lo largo del territorio español ya que hay innumerables casas similares, incluso, que no tienen estructura mixta, pero que han sufrido lo mismo y no se han desalojado.
Debido a los márgenes de seguridad en la construcción y a la robustez de la construcción en España, aunque muchas veces la estructura esté dañada, el edificio se apoya sobre el resto de sus elementos.
Cuántas casas de España de estructura de madera o metal han sufrido y sufren de esto y hasta que alguien no va hacer una reforma y tirar tabiques no sale a relucir la inexistencia funcional de la estructura.
Y no, no se desaloja el edificio por ello. Se apuntala y se repara sin mayor problema que el inconveniente que tiene para los inquilinos el sufrir unas obras y puntales en su edificio durante meses.
Pero aquí, por unos motivos u otros, se ha procedido al desalojo. Sin pensar en la repercusión que pudiese tener que buscar dónde irse a vivir en menos de 72 horas, 32 familias, cada una con sus particularidades. Familias que viven en uno de los edificios más humildes de Pozuelo y que se han visto en la calle de manera precipitada sin saber cuándo podrán volver a sus casas.
La reunión de vecinos fue meramente informativa, todo lo que propusieron los vecinos se declinó abordar ya que no estaba incluido en el orden del día. Daba igual si las ideas y sugerencias eran buenas e, incluso, si tenían una aceptación claramente mayoritaria. Al no estar en el orden del día, no se trataban. A la reunión no acudió la presidenta, por lo que no podía solicitarse tampoco convocar otra reunión urgente con nuevos órdenes del día. El marido de ésta sí estaba y llegó a decir que no iban a convocar una reunión con otros aspectos a tratar ya que él estaba satisfecho con el resultado… Viva la democracia.
El único punto de la reunión en el cual se podía votar era la contratación de un conserje para custodiar las llaves de las viviendas. Eso sí, a un coste muy por encima de los ingresos medios de los inquilinos, por lo que muchos se ofrecieron llevar a cabo dicha función, pero para sorpresa de nadie, esa opción no estaba en el orden del día.
Se votó a mano alzada, el resultado fue que no se contrataba a dicho conserje, pero la administración de fincas decidió repetir la votación y como el resultado fue el mismo que la anterior, procedió a hacer el voto de uno en uno, anotándolo en un papel del cual ni se tiene ni se tuvo acceso. Sorprendentemente, la estrategia no salió inicialmente tan bien ya que, al contar los votos, había un empate: 11 a 11.
¿Saben cuál fue la solución?
A una de las personas más mayores de la finca se le instó a cambiar el voto, pese a que dijo que no, que era mucho dinero, que no se lo podía permitir… Ante eso, le dijeron que no se preocupara porque ese dinero lo iba a pagar la comunidad de vecinos, no ella…
Esa señora es propietaria y, como tal, claro que lo va a pagar. Uno podría pensar que quizás las arcas de la comunidad son suficientes y esta buena señora no iba a tener que destinar más dinero mensual al edificio, pero no. El saldo estimado para el final del ejercicio era de 7mil euros. Con un coste para el conserje de tres mil euros mensuales y más de tres meses restantes de ejercicio, creo que queda más que claro que las cuentas no salen y los propietarios tenemos que poner más dinero.
Eso sin tener en cuenta que el importe de la obra posiblemente ascienda…
Dicho esto, tengo que pregunta: ¿Hay intereses ocultos para desalojar el edificio de manera tan rara?
Aunque, desde luego, el mayor problema será buscarse un lugar donde residir temporalmente hasta que las obras finalicen o alguien ponga algo de cordura y el desalojo termine.
Juan Pozuelo






