SEAPA, ese desdeñado servicio de Pozuelo, se ha encargado este año de traer la ‘Buena Nueva’ a la ciudad ayudando a nacer a un niño en su ambulancia, aunque el Gobierno no lo entienda

Ayer, en mi repaso por la actualidad política de Pozuelo, me encontré con una noticia que me llenó de satisfacción y, a estas alturas de mi liga por una ciudad mejor, es casi un milagro…
Y es que el Ayuntamiento publicaba (extrañamente, solo en sus redes sociales) que dos miembros del Servicio de Emergencias de Pozuelo de Alarcón (SEAPA) habían ayudado a nacer un niño en medio de estas fiestas tan entrañables… Y a mí, al leerlo, se me encogió este viejo corazón…

Parecía un milagro. Una señal. Casi la llegada a Pozuelo de una “Buena Nueva” y permítaseme la comparanza sin ningún ánimo de cometer sacrilegio…
A continuación, busqué más información en la Web Municipal. Era una noticia muy vendible políticamente hablando. Y más en esta fechas.
“Un niño ha nacido en Pozuelo en una ambulancia municipal. Dos servidores públicos han asistido a su madre” y tras este titular y subtítulo, la narración de cómo se había producido el extraordinario acontecimiento. Incluso, ¿por qué no?, amarilleando un poco en el relato porque las fechas lo piden a voces…
Pero no encontré nada. Ni siquiera una reseña. Solo un simple e insignificante tuit, cuando la alcaldesa ya tendría que haberse acercado a conocerlo con regalos y a ofrecerse como madrina. ¿Por qué no? Su madre ha apostado por vivir en esta importante ciudad. Es hispanoamericana. Y eso, para esta alcaldesa, tendría que ser un valor añadido.
Pero no se publicó nada más. Ni siquiera por lo que ese nacimiento significa de esperanza para un Pozuelo mejor, teniendo como tenemos tres concejalías dedicadas a temas sociales. Pero, claro, regidas por concejales “enriquitos”… Y de esa tropa poco se puede esperar…
Es más. Salvo el tuit del Ayuntamiento, el concejal de Policía Municipal, Protección Civil, Emergencias y Recursos Humanos, el también “enriquito” Manuel Moreno, tampoco ha hecho nada. Está más perdido que su antecesor en el cargo Pablo Gil en el Google Maps…
En esta tropa solo hay ganapanes y retozones… Qué tristeza.
En cualquier caso, y desde El Correo de Pozuelo y ya que la alcaldesa Tejero y sus asesores no han estado a la altura requerida, sí queremos destacar el nacimiento de Antonio, ese niño-esperanza que ha venido de improviso a esta ciudad en fechas navideñas y que, una vez más, ha reivindicado en silencio el trabajo anónimo del Servicio de Emergencias de Pozuelo de Alarcón (SEAPA).
Y es que, amigos, hay que reivindicar al SEAPA, un servicio con ya 21 años que es esencial en esta ciudad tan dispersa y desconectada entre sí y, aunque nació como servicio complementario del SUMMA 112 y por ley tiene limitado su proceder, por sus éxitos lo conoceréis…
Durante 20 años ha realizado más de 50.000 intervenciones de urgencia tanto en la vía pública como en domicilios. Y, aunque nadie lo diga, entre esas intervenciones, ha salvado vidas. Ha salvado vidas, repito. No sé cuantas pero me bastaría que hubiera salvado una sola para justificar su existencia y que la ciudadanía pozuelera se lo reconociera…
Y, además, manteniendo la excelencia en los tiempos de respuesta. Porque cuando la salud está en juego es importante llegar cuanto antes. Y el SEAPA suele llegar primero. Por cercanía, simplemente.
“Lograr la inmediatez en el tiempo de respuesta, por ejemplo, ante una parada cardiorrespiratoria, cada minuto que pasa se pierde un diez por ciento de supervivencia y a partir del minuto cuatro, empieza a haber daño cerebral».
(Sacado del propio texto del servicio en la web municipal)
Solo son 14 técnicos sanitarios, alcaldesa. 14 personas. Un simple «puñao” de gente que cubre el servicio siete días a la semana. 365 días al año. Y no solo salvan vidas de personas sino que ya ayudan a venir al mundo a otras…
Incluso, en su recuerdo y en el de muchos vecinos está aún la increíble labor que hicieron hace poco, en medio de la traicionera pandemia… En donde, señores, esta gente se jugó la vida.
Porque SEAPA entró donde era difícil entrar. Con el miedo agarrotando los músculos de sus trabajadores, pero dentro. Y llevando a cabo la revisión completa de todas las residencias de ancianos, donde la muerte andaba suelta por los pasillos…
Y examinando los centros de atención a personas con discapacidad para analizar las condiciones de los usuarios y del personal que les atendía y, muchas veces, haciéndolo a cuerpo como los «forçados portugueses» se enfrentan al toro…
Enhorabuena, señores, por ayudar a venir a ese “Niñito Jesús” a Pozuelo…
Me descubro ante ustedes…
Y que esa señal que nos ha traído ese Niño al nacer en su ambulancia y con su ayuda, sea un símbolo de un 2024 mejor para los vecinos de Pozuelo…
Amén.
El Capitán Possuelo





