Tiene que haber explicaciones inconfesables y torticeras: El PP de Madrid no puede mandar de nuevo desechos de tienta de la política madrileña a Pozuelo. No son tan estúpidos

Me encuentro leyendo el último número de la revista municipal de Pozuelo y no salgo de mi asombro. Observo consternada que nos han vuelto a colar una política de medio pelo, que muestra el mismo impulso narcisista que parecía haberse apoderado del cuerpo y el alma de las malhadada Quislant. Pura superficialidad, frivolidad, banalidad, trivialidad, vaciedad, insustancialidad o como quieran llamarlo; en definitiva, la nada.
Leo con desolación el reportaje sobre la guardería de plantas en un momento en el que vivimos un proceso histórico tremendo. Estamos asistiendo a un deterioro sistemático de las instituciones. Desde determinados ámbitos políticos y de poder se ha venido ejerciendo un ataque implacable, entre otros muchos ejemplos, contra el CIS, el CNI, las Fuerzas de Seguridad del Estado, los medios públicos de comunicación o la Justicia.
Vivimos un atentado constante contra los pilares de nuestra convivencia y de nuestro bienestar. Asistimos a la demolición de la educación, de nuestra cultura y de nuestros valores, de la libertad de expresión, de la igualdad de los españoles ante la ley, del estado de derecho y del orden constitucional.
Vivimos un deterioro del poder adquisitivo de las familias al tiempo que vemos desaparecer el sueño de la clase media trabajadora. Los ahorros se esfuman y nuestros patrimonios se deprecian de manera imparable. En 2030 no tendremos nada, con Foro de Davos o sin él. La productividad española se deteriora en términos relativos y absolutos, y las nuevas generaciones, resignadas, renuncian a mantener el nivel de vida que tuvieron sus padres. De comprar una vivienda ni hablamos.
Tenemos uno de los mayores índices de fracaso escolar y los mayores niveles de paro juvenil del mundo civilizado. Paradójicamente, las empresas se muestran incapaces de encontrar mano de obra cualificada mientras millones de españoles (y no españoles) viven de subsidios y ayudas. Al mismo tiempo, somos objeto de una presión demográfica tremenda que proviene del sur. Miles de inmigrantes escasamente cualificados pasan a engrosar esta realidad. Tenemos una economía de escaso valor añadido que opera en un estado fallido.
Esta realidad no ha surgido de la nada, sino que ha sido sistemáticamente promovida por unas organizaciones políticas y por unos presuntos intelectuales que, con gran celo y con empeño, se han esmerado en destruir la idea de la nación española como un espacio de convivencia, de libertad y de prosperidad.
Frente a ellos, el Partido Popular estaba llamado a combatir esta amenaza y a presentar batalla. Muchos confiaban en él para ejercer la resistencia ante la demolición de las instituciones que se estaba produciendo ante nuestros ojos, pero el Partido Popular estaba a otra cosa, como nos muestra la realidad tozuda de la política municipal en Pozuelo. Son políticos de medio pelo, instalados en la frivolidad y en la chorrada; una colección de esgarramantas, de tuercebotas y de ganapanes de escasa valía intelectual y profesional. Pero, ante todo, parecen carecer de la mínima altura política y consistencia ética personal para implementar un proyecto de futuro en la otrora gran ciudad de Pozuelo de Alarcón.
El nombramiento de cuatro directores generales por el método digital, en el sentido de dactilar, y con escasa observancia del procedimiento ha sido la gota que colma el vaso. El último de ellos parece ser que imputado por corrupción.
Soy lectora habitual de El Correo de Pozuelo. Gracias a este medio me enteré durante el mes de julio de que, en otros municipios de la Comunidad de Madrid, se están desarrollando proyectos muy importantes para su desarrollo económico y social. Concretamente: “la Comunidad de Madrid acoge el clúster de Blockchain en Tres Cantos, el de Transformación Digital en Torrejón; el de Inteligencia Artificial en Leganés; y el de Internet de las Cosas, en Las Rozas”.
Mientras tanto, Pozuelo de Alarcón, el municipio con mayor renta per cápita de España, sigue instalada en la parálisis y en la frivolidad. Mientras los demás trabajan por impulsar proyectos de ciudad basados en la innovación tecnológica y en la economía de valor añadido, nosotros nos hacemos fotografías cursis en las guarderías para plantas. Carecemos de un verdadero proyecto de futuro para Pozuelo. La mediocridad se ha instalado en nuestra localidad y pronto seremos una población irrelevante.
Merece la pena que abramos una reflexión para tratar de comprender por qué razones puede estar el Partido Popular haciendo esto a Pozuelo. La estupidez puede ser por sí misma una razón muy poderosa. Sin embargo, existen otras explicaciones. Permítanme que las reserve para una nueva entrega.
Fuencisla Mina







Referente a la nota enviada por FUENCISLA ,
Es la pura realidad de una cupula pepera cómoda en Madrid ,gracias a una población que en mayoría somos de clase media trabajadora que no tenemos tiempo para analizar como nos manejan l.
Muchas gracias por su participación. Saludos