Roban el busto del eminente pozuelero Felipe Clemente de Diego (que fuera presidente del T. Supremo) en la Colonia de la Paz y a nadie de esta ‘deshistorizada’ ciudad le preocupa

El busto que recordaba y homenajeaba la eminente figura del pozuelero Felipe Clemente de Diego ha sido robada del pedestal en el que estaba colocada en la Colonia de la Paz frente a la que fue su casa.
Para quienes no lo sepan, la Colonia de la Paz, a principios del Siglo XX, era la que es la Finca en la actualidad.
Es muy posible, incluso, que muchos concejales no sepan ni donde está porque este Ayuntamiento siempre ha vivido de espaldas a la historia de la ciudad. Puso unas placas ridículas y horteras en algunos monumentos pero lejos de apoyar su historia, lo único que ha hecho ha sido “deshistorizar” la Villa. Nunca le importó a la alcaldesa Quislant la Historia de esta ciudad más allá de ponerse una peineta en Semana Santa.
Por supuesto, nunca le interesó tampoco la figura de Felipe Clemente de Diego, uno de los más importantes juristas de la Historia de España.
Clemente de Diego fue, primero, uno de los ilustres veraneantes de esa privilegiada colonia de Pozuelo en una casita alquilada y, más tarde, propietario de esa misma casita cuando se decidió a vivir en Pozuelo.
Según se cuenta en el diario “En Pozuelo”, don Felipe estudió la carrera de Derecho y se doctoró en la Universidad Central, con las mejores notas posibles y, en cuanto pudo, empezó a preparar las oposiciones a Cátedra.
La primera que ganó fue la de Derecho Romano en la universidad de Santiago de Compostela. Posteriormente, ganó la cátedra de Derecho Civil Cátedra de la Universidad Central.
En relación con la enseñanza ostentó diferentes cargos, llegando a ser Vicerrector de la misma Universidad Central. En política, por su parte, fue elegido Senador en los años 1919, 1921 y 1923.
En plena Guerra Civil, y al reorganizarse el Tribunal Supremo en 1938 en Zona Nacional, Felipe Clemente de Diego fue nombrado su Presidente por Decreto de 27 de agosto del mismo año, ejerciendo su mandato hasta su muerte.
En sus discursos de apertura de cada año judicial dejó importantes aportaciones jurídicas
En 1939 pronunció el primero de ellos denominado “La doctrina y la práctica del Derecho en la Cátedra y en los Tribunales” al que seguirían otros sobre casos controvertidos, norma jurídica, interpretación de la Ley, abolengo de la función judicial, interpretación del Juez en los contratos y libertad privada.
Felipe Clemente de Diego se casó a la edad de 24 años con Amparo González y con ella compartió toda su vida, teniendo quince hijos.
Frente a su parcela en la Colonia de la Paz, compró una pequeña parcela con la intención de preservarla como espacio verde. Hoy es un parquecillo que, presidido por el busto de Don Felipe, rememora con nostalgia tiempos mejores.
La muerte de Felipe Clemente de Diego se produjo en Pozuelo durante las fiestas de agosto de 1945. Una pulmonía acabó con su vida y su desaparición conmovió a los habitantes de un pueblo que lo querían como a un padre. Las fiestas con motivo de La Paloma se suspendieron y el Ayuntamiento decretó el luto.
A principios de los años cincuenta del pasado siglo, el Ministerio de la Gobernación, a propuesta de Blas Pérez González, decidió homenajear al ya desaparecido Presidente del Tribunal Supremo dedicándole ese espacio a su recuerdo.
La familia, que conservaba un busto del profesor, lo cedió para que se colocara sobre un monolito de granito frente a la residencia en la que todavía vivían su viuda y sus hijas e hijos solteros.

Dicho todo esto, la desgraciada noticia en estos momentos es que han robado el busto de bronce que estaba sobre el pedestal. Y ha tenido que ser un vecino de Pozuelo (Francisco M. Barrio) quien nos haya dado la voz de alarma ante el desesperante silencio de las autoridades (no se enteran de nada) y la indiferencia e indolencia impropia y descorazonadora que están manteniendo…
Un síntoma más, sin duda, de la ‘deshistorización’ y la falta de sentimiento de pertenencia a esta ciudad de esas autoridades municipales.
Y un ejemplo más de su desprecio al acerbo histórico-cultural de Pozuelo de Alarcón, a donde solo vinieron a ganarse el sueldo…
Otro escándalo.
Amén.
El Capitán Possuelo






