Nueva triquiñuela política de Quislant: Para ahorrarse la reforestación del parque Cruz de la Atalaya, permitirá a la familia de cada niño que nazca en Pozuelo plantar (a su cargo) un árbol

Cuando, allá por el mes de abril de este 2022, la alcaldesa Quislant anunció la nueva ocurrencia-chuminada para tapar la ruina del Ayuntamiento y la necesidad de reforestar la ciudad nos sorprendió: Se le ocurrió sobre la marcha, mientras plantaba un árbol conmemorando los 40 años de colegio Everest y sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo anunció que cada bebé que naciera en la ciudad permitiría que su familia plante un árbol…
Qué bonito, oiga… Qué bonito y qué bien huele…
Como no tiene dinero para replantar los árboles caídos por culpa de la borrasca Filomena, 15 meses después de aquel enero de 2021, publicó esta idea más antigua que el hilo negro y que, casi nunca, ha dado resultado (Tierno Galván lo hizo en los alcorques vacíos de Madrid, por ejemplo) y eso que quien pagaba toda la plantación del árbol era el propio Ayuntamiento y no la familia del recién nacido.
En el momento del anuncio de Quislant, nos llamó la atención el matiz autócrata: “Se permitirá que su familia plante un árbol”. Sonaba raro en el Gran Pozuelo de Alarcón que tanto se preocupa por los árboles. De hecho, ya tiene, según la propaganda política oficial, 215.000 árboles en 90 parques…
Ahora sabemos que la plantación del árbol del niño será en el Parque de la Atalaya, ese parque abandonado y muy necesitado de árboles y otras muchas cosas que solo visitan los miembros de la Asociación Cultural la Poza cuando van de romería de San Gregorio a Húmera.
Por otra parte, en Pozuelo, según nos cuenta la propia alcaldesa en la noticia (y que nosotros avanzamos entonces) nacen unos 600 niños al año.
Suponiendo que todos los padres, que lo dudo, quieran pedir al Ayuntamiento que le permitan plantar un árbol en el quinto pino, la cifra es ridícula ya que se tardarían 8 ó 10 años (dudo que se mantenga la iniciativa todo ese tiempo) en reforestar ese parque…
Cuando, en aquel momento, la alcaldesa dijo: “Vamos a poner en marcha un plan de nueva plantación para restituir los ejemplares”, todos pensamos que era una reforestación en toda regla pero ahora resulta que es una reforestación-milonga de, como mucho, 600 árboles al año y pagando la familia de los niños que nacen…
Esta señora es una genio del márquetin o de la poca vergüenza. Y es que la alcaldesa asegura ahora que “esta acción nos permitirá realizar la plantación de 600 nuevos árboles para compensar los estragos de Filomena y contribuir así a recuperar parte de los árboles que se perdieron” (Filomena se cargó 8.000 ejemplares)
Y añade que “se hará una repoblación con especies autóctonas con el objetivo de que, además de ser algo simbólico, sea capaz de absorber el CO2”. Es acojonante. Ahora se nos ha vuelto ecologista.
Y a esta campaña política le llama, además, “Bosque de la vida”, cuando le quedan 5 meses de Gobierno…(Le podía haber llamado “Bosque animado”, recordando la gran vovela de Wenceslao Fernández Flores, ya que el Ayuntamiento de Pozuelo está lleno de personajes asombrosos)
En fin, Paulita, otra triquiñuela…
Reforestar el Parque de la Atalaya, señora, solo tendría sentido si se soterrase la M-503 y se pudiera ir andando desde la Avenida Dos Castillas. Ah, y se soterrasen también las líneas de Alta Tensión que lo cruzan…
Eso sí sería transformar Pozuelo de Alarcón. Para eso queremos un alcalde serio, no para que nos vendan milongas de ganapanes…
Unas milongas que, en cualquier caso, debería pagar el Ayuntamiento.
He dicho.
Juan Manuel Sánchez
(Foto Javier Tagarro)






