El Fantasma de don Agustín juega con la posibilidad de que el teléfono de la alcaldesa de Susana P. Quislant fuese espiado por “Pegasus” para conocer qué piensa de sus concejales

No, no soy un espía, aunque lo parezca.
Me considero en la obligación de dejarlo claro y por escrito. Tal y como se está poniendo el patio es mejor aclarar las cosas, no sea que un día de estos se termine por montar en “la Casa” una comisión de investigación para estudiar estas cosas.
Lo mío no pasa del simple cotilleo, de contar lo que veo, oigo o me llega de una u otra forma. De lo que la gente de a pie viene denominando como “pegar y juntar”. No paso de eso. Comprenderán que a mí todo eso de los programas informáticos me pilla ya a trasmano. No es de mi época.
Dada mi condición, a lo más que puedo llegar es a echar un fugaz vistazo, mientras los están escribiendo, a los mensajes que se mandan con los teléfonos los personajillos que pululan por estos pasillos.
A mí, para intentar descubrirme, tendrían que utilizar algunas de esas técnicas que se utilizan para estudiar los fenómenos paranormales. Aunque mejor no dar pistas, no vaya a ser que a alguna que yo me sé, en uno de sus frecuentes y ya conocidos arrebatos, le dé por sacar un contrato menor para hacerse con los servicios de una empresa especializada en esos menesteres. No sé si por las tierras murcianas habrá alguna.
De momento estoy tranquilo, no he percibido ningún movimiento en ese sentido.
Aquí en Pozuelo, lo de los espías nos viene un poco grande. No me imagino que nadie esté interesado en entrar en el móvil de la alcaldesa o del vicealcalde. No creo que encontrase mucha “chicha”. Todo lo que se podría encontrar no pasaría de ser un simple entretenimiento y que no serviría nada más que como argumento de un sainete.
No les puedo negar que divertido sí podría ser.
¿Se imaginan que nos enteramos de cómo fue la negociación con el portavoz de Ciudadanos para conseguir que finalmente ese grupo apoyase el proyecto de presupuesto de este año?
No sé quién quedaría peor parado. Se permiten las apuestas. Pero divertido, seguro que sería.
Lo que resultaría aún más divertido y que, sin duda, tendría más morbo, es poder enterarnos de la verdadera opinión que tiene la alcaldesa de cada uno de “sus concejales”. Llegar a saber tanto los extremos de las conversaciones que mantiene con ellos como el contenido de los mensajes que les manda podría ser apoteósico. Porque una cosa es lo que manifiesta en público y otra…
De conocer los mensajes y conversaciones que mantienen los concejales entre ellos, no voy a hablar. No quiero perjudicar a nadie.
Pero, en cualquier caso, también serían interesantes. Muy interesantes e instructivas, sobre todo teniendo en cuenta que nos encontramos en vísperas del congreso regional del partido y a un año de las elecciones municipales.
Y es que, no me digan que lo de espiar no tiene su aquel.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”





