El Fantasma de don Agustín comenta la falta de proyecto de ciudad que tiene el Gobierno de Pozuelo, que ha optado, sin pretensiones, por ir gestionando al día a día de la vida municipal

¡Se armó el belén!
No, no es que haya pasado nada extraordinario. Ha sucedido lo que acostumbra a pasar en la Casa por estas fechas. Un trasiego constante, desembalaje de cachivaches, ruidos, golpes, voces. En fin, todo lo que conlleva el montaje del belén que año tras año se instala en el Patio de Segovia de la Casa Consistorial.
Uno ya sabe que el “puente” trae todo menos sosiego a estas dependencias. Pero merece la pena la falta de tranquilidad. La verdad es que, quienes se encargan de ello le ponen ganas y entusiasmo a la labor. Y da gusto ver cómo, paso a paso, va cobrando forma. Por las noches, cuando todo se calma, aprovecho para inspeccionar la instalación. Es, no cabe duda, toda una obra de ingeniería.
Vista la rapidez con la que se realiza el trabajo, tal vez, allá por la segunda planta, deberían encargarles la terminación de la gran obra del municipio. La obra por antonomasia de este mandato que no es otra que la obra de la rotonda de la M-503.
Si, esa cuya inauguración espera ELLA como agua de mayo y que, sin duda, aprovechará, una y otra vez, para justificar su labor como buena gestora. Y que, por lo que vengo oyendo, no ve claro el día en que, finalmente, pueda llevarse a cabo.
De momento, toca seguir esperando. Aunque a muchos se está haciendo la cosa un poco pesada.
Y es que a eso de esperar sin desesperar es algo a lo que, visto lo visto, se ven obligados con frecuencia los sufridos vecinos. El último capítulo de la serie ha sido la puesta en marcha de las atracciones montadas en el aparcamiento existente junto al ESIC.
Todo hacía prever que su inauguración coincidiría con el comienzo del “puente”. Pero no ha sido así. Algo no ha funcionado como debiera y la cosa ha tenido que posponerse. No tengo muy claro que es lo que ha sucedido, aunque me terminaré enterando. Pero me da que ha debido ser algo relacionado con los consabidos permisos.
De todos es conocido que aquí, en la Casa, los papeles tardan mucho en pasar de unos departamentos a otros. Y cuando finalmente pasan, suele suceder que, en la mayoría de los casos, siempre hay alguien que dice que falta alguno. Y claro, trabajando de esta manera, aunque haya prisas y presiones desde arriba, no se puede llegar a tiempo.
Aquí, hace ya mucho tiempo que no existe una política municipal clara. Se carece de una idea y un proyecto de ciudad a medio y largo plazo. Y se ha optado, sin más pretensiones, por ir gestionando al día a día de la vida municipal.
Esta opción, que en ningún caso es la más deseable ni la que se precisa, debería al menos compensarse con que la gestión fuese, al menos, ejemplar y eficiente.
Pero me temo, que ni eso.
Don Agustín “el Fantasma del Torreón”






