A propósito del desatino en Educación de este Gobierno social-bolchevique que solo busca el Beneficio del Analfabetismo como en su día hizo Hitler, aquel Nazional-socialista alemán

Estimado director:
Cansado de leer tanta estupidez ideológica, permítame enviarle estas líneas sobre la llamada Ley Celaa de Educación y su intención final: El beneficio del analfabetismo.
Espero que sean de su consideración:
Entre los libros que guardo de los años de estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras hay uno que me sigue sirviendo para la aclaración de las ideologías. Se trata de “Historia de las ideas políticas” escrito por Walter Theimer y editado en pleno franquismo (1960) por Ariel.
Una de sus afirmaciones dice: “Considera Hitler como una plaga la educación del pueblo, a los sometidos se les debía dejar “el beneficio del analfabetismo”.
Nuestro profesor de entonces, don Miguel Artola, dijo que la idea hitleriana venía a ser equivalente a la que alguien le sugirió a Fernando VII : “Quitemos a la gente la funesta manía de pensar”.
Hoy, Artola, la habría comparado con la irracional ley Celáa, perfeccionada por su heredera Pilar Alegría, que muchos españoles no analfabetos no saben si calificar como nazi o como social-bolchevique dada la ideología de los partidos que la han inspirado y aprobado.
Discusión intelectual entre los alumnos en aquella época: Hubo opiniones para todos los gustos. La conclusión final, genialmente orientada por el profesor fue, que Hitler y todos los dictadores, favorecen el analfabetismo porque los analfabetos son más fáciles de adoctrinar y que por ello se les domina mejor.
Viendo en la España de hoy las intenciones del gobierno social-bolchevique, la actitud de los partidos nacionalistas, esencialmente burgueses, prohibiendo el uso y el estudio del español en todos los centros educativos de las regiones con gobierno nazionalista -lo que hará que cuantos estudien en ellos salgan semianalfabetos en español- habría que preguntarse en qué grado los social-bolcheviques y los nazionalistas son dictatoriales.
Es un sinsentido que el Gobierno de España quiera que a los alumnos de primera y segunda enseñanza se les califique más por el pasotismo e indolencia que los hará analfabetos que por su aprendizaje y conocimientos científicos.
Es una aparente paradoja que en España, donde malgobierna un partido que se autotitula Español desde hace ciento cuarenta años, sea el único país del mundo donde la lengua materna está prohibida en la mitad de su territorio.
Y es una aparente paradoja porque los condenados a ser semianalfabetos en el propio idioma -ya muchos lo son del todo- que es el idioma natal hablado en más países, se vean por ello casi condenados a seguir viviendo en la tierra que les maleducó porque en otro lugar estarán tan desfasados como lo estuvieron sus padres cuando emigraron y llegaron a los territorios dirigidos por caciques burgueses y sigan -como sus padres- ejerciendo de sirvientes e incluso como rufianes a las órdenes y caprichos del solapado burgués ¿nazionalista? de turno.
Muchos de estos hijos de inmigrantes, además de ser semianalfabetos en español, han sufrido -y sufren- un lavado de cerebro que consigue -por ejemplo- que el hijo de unos jiennenses de cien generaciones crea ser de sangre catalana y que por eso lucha contra España en el Congreso de los Diputados o que otro de origen aragonés, como dice su apellido, esté orgulloso de ser teóricamente el mandamás en Cataluña. Ambos han perdido sus raíces genéticas y hasta gran parte del sentido común.
Mas, los hijos de los burgueses nacionalistas -que suelen estudiar en centros privados- no tenderán al analfabetismo, saldrán trilingües (español, idioma extranjero e idioma local).
La mayor parte seguirá viviendo y chupando en su tierra natal, dedicados a impedir la llegada a sus territorios de gentes intelectualmente más preparadas que ellos y que serán considerados rivales porque podrán dificultar la imposición del torpe y sectario nazionalismo. Otros se irán a trabajar, vivir o estudiar fuera porque allí serán más libres y si son profesores o estudiantes no serán perseguidos en la universidad. Pero, se admita o no, sufrirán siempre como lo que son: unos desterrados.
Por otra parte, si los social-bolcheviques conceden a los ¿nazionalistas? el derecho de autodeterminación de su región España se convertirá en estado federal, pero con federalismo asimétrico porque los territorios nazionalistas tendrán más derechos que los otros: financiación privilegiada, mayores inversiones estatales, recepción diferenciada de los fondos europeos, delegados propios adjuntos en la representación de España en la Unión Europea, …
En una España de federalismo asimétrico los dirigentes de los territorios nacionalistas que no sean analfabetos en ningún idioma serán los solapados dirigentes de España -ya en parte lo son- donde gracias a las leyes de educación social-bolcheviques predominarán los iletrados semianalfabetos y los demás territorios serán algo similar a una colonia de los nazionalistas.
Estos contribuirán con cero euros a la Hacienda Pública española, -como cualquier colonia- pero exigirán que como son superiores la Hacienda española les financie. (De hecho varias comunidades autónomas ya tienen ese beneficio).
E incluso querrán federaciones deportivas propias (el País Vasco ya ha pedido su autónoma federación de fútbol) pero no renunciarán a poder participar en las competiciones españolas.
Es curioso -y vergonzoso- que algunos territorios donde gobierna el nazionalismo no reconozcan a Felipe VI, pero que no renuncien a participar en la copa del rey de cualquier deporte. Es descaradamente parasitario que los gobiernos nacionalistas de esas regiones nieguen su pertenencia a la nación española, pero que no exijan a los deportistas su renuncia a participar en las correspondientes ligas españolas porque no es lo mismo económicamente un partido de fútbol Barcelona-Madrid, por ejemplo, que otro Barcelona-Granollers.
Para evitar eso, para no convertirnos en semi-esclavos de los territorios nacionalistas los demás españoles de hoy debemos pedir lo mismo que ellos: que se nos consulte para poder decir si queremos seguir o no siendo explotados, parasitados. Aunque si por esa consulta a las demás regiones españolas se les reconociera el mismo derecho que, parece, el engreído bis-rey Pedro les va a reconocer a los catalanes España desaparecería como estado único e independiente. Pasaría a ser algo así como una Unión de Repúblicas Socialistas Sanchistas.
Desgraciadamente, algo parecido ya sucedió hace mil años en media España (como nos recordaba un colaborador de El Correo de Pozuelo hace unas semanas) por la nefasta labor del máximo gobernante del califato de Córdoba, un tal Abderramán (hijo de Almanzor y nieto del rey Sancho Garcés II de Pamplona) apodado Sánchez o Sanchuelo quien a toda costa quería mantenerse en el poder.
Resultado: su nefasta labor gubernativa hizo que, poco después, el califato se dividiera en algo más de treinta autonomías independientes, que casi todos conocemos con el nombre de reinos de taifas.
Lo que sí parece indiscutible es que las siglas que forman la palabra PSOE ya no significan lo que han significado durante algo más de ciento cuarenta años.
Ahora, vista la actitud y la línea de malgobierno que sigue el jefe de ese partido, parece que las siglas PSOE corresponden a un Partido Sanchista Ocasionalmente Español.
El genial arquitecto Fernando Higueras decía hablando, con un gran sentido del humor, de un pariente suyo: “Rezo poco, pero cuando lo hago le digo a Dios: Mi familiar es muy bueno, llévatelo Señor porque no nos lo merecemos”.
¿Tendremos que hacer una oración similar acordándonos del Sanchuelo de ahora y sus secuaces pidiéndole a Dios que los lleve a Waterloo?
(En la definición de la palabra secuaz que incluye Google como perteneciente a Oxford Lenguages pone una frase como ejemplo: “el traidor y sus secuaces organizaron el golpe de Estado”).
Muchas gracias.
Juan Pozuelo






