Nervios en el Pasillo del Infierno: Quislant no sabe cómo resolver el problema de la brutal caída de ingresos en los Presupuestos 2022 por la Plusvalía y se va de puente sin decir ni mu

El Tribunal Constitucional ha puesto de los nervios a la alcaldesa de Pozuelo Susana Pérez Quislant. Que haya declarado inconstitucional y nulos los artículos 107.1 segundo párrafo, 107.2.a) y 107.4 del texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, aprobado por el Real Decreto Legislativo, que afectan al impuesto municipal de plusvalía (como contamos ayer) le ha destruido toda su infima planificación política.
Esta caída de ingresos es una cosa muy seria. Aunque no tanto para que haya dejado de irse a Málaga a echar un fin de semana largo (Jueves-Martes) ya que el lunes día 1 también es fiesta…
No suele ELLA renunciar a viajes programados como demostró con aquella explosión del restaurante chino de la calle Benigno Granizo.
Y la caída es muy seria porque no esperaba, de ninguna manera, que sus ingresos directos bajasen más de un 22%, que es lo que aporta el impuesto de plusvalía a esos impuestos directos… Y ahí llegó el nerviosismo de ayer en el Pasillo del Infierno con trasiego de supuestos especialistas.
Y es que, este año 2021, los ingresos previstos eran de casi 70 millones y el impuesto de plusvalía estaba previsto que aportaría unos 16 millones a esos 70…
Si esas cifras las trasladamos al presupuesto previsto para 2022 (firmado por el Gobierno y Ciudadanos ya que los presupuestos se copian de los del año anterior), estamos hablando de unos ingresos por impuestos directos (sin plusvalía) de 54 millones y con 54 millones apenas cubre los gastos corrientes del Capítulo 2 (en torno a 48 millones ya que ha subido el coste de contrato de limpiezas en un 60%) con lo que difícilmente podrá cubrir con lo que queda los casi 44 millones de euros de gastos de personal del Capítulo 1.
Se ha creado el problemón de La Manta Corta… O se tapa la cabeza o se tapa los pies. O paga los contratos firmados o paga las nóminas de personal. Y si, como todo indica, el sueldo de los funcionarios son intocables, alguien pagará el pato.
Salvo que pague todas las nóminas pero deje sin presupuesto los GASTOS FINANCIEROS, las TRANSFERENCIAS CORRIENTES, el FONDO DE CONTINGENCIA Y OTROS IMPREVISTOS, las INVERSIONES REALES (ay las inversiones) y las TRANSFERENCIAS DE CAPITAL.
Para echarse a llorar. Y, encima, este año la manirrota se ha gastado casi la mitad del remanente de caja.
No me extraña su nerviosismo de ayer. Porque aunque la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) considera que será necesario elaborar una nueva norma para “restablecer” el impuesto de plusvalía, la cosa no es nada fácil si se parte de que es inconstitucional.
El Ministerio de Hacienda dice que lo va a resolver pero es poco creíble porque (aparte de no tener un euro) ha sido incapaz de pactar con los alcaldes una solución desde el año 2017, que ya entonces se preveían problemas… No será fácil tampoco que se haga por decreto ley. Y, en cualquier caso, va para largo y 2022 está a dos meses vista.
En Pozuelo, además, la manirrota ha gastado como si no costase… Aparte de aprobar un contrato de limpiezas súper caro y gastar lo que no tenía, adelantó 12 millones (como si fuera un banco comercial) a las constructoras de ARPO para que hicieren el soterramiento de la rotonda de la M-503, especial Majadahonda y Boadilla…
(Qué bien les va a venir esto a los vecinos de estas dos ciudades limítrofes). Vino como gran gestora pero ha caminado hacia atrás como los cangrejos.
Por supuesto, el Presupuesto 2022 no se aprobó en la Junta de Gobierno Local de ayer (estaba previsto pero como no se han publicado los acuerdos, la cosa es blanco y en botella).
La Junta se celebró y la alcaldesa, que debía haber sacado una nota (dada la gravedad del tema) aunque solo fuese para decir que no se habían aprobado los Presupuestos 2022 y se estaba buscando la solución al problema, publica una chorrada contando que en esa Junta se había adjudicado el “contrato del servicio de poda, tala y retirada de restos de arbolado municipal”.

Para ir a Villa Meona y no echar ni gota.
Juan Manuel Sánchez






