La prueba de que el Gobierno Quislant pasará a la historia como el menos medioambiental de la historia de Pozuelo, es que una planta invasora infecta ya a los arroyos Valchico y Meaques

Una planta invasora llamada ‘Ludwigia’ está invadiendo dos arroyos de Pozuelo en el Entorno Meaques Retamares.
Comenzó con unos pequeños brotes en la Laguna de Valchico y ya ha acabado con este humedal. Y en apenas dos años.
La invasora ‘Ludwigia’ ya había colonizado toda la lámina de agua, acabado con casi todos los peces y anfibios y expulsado a muchas de las aves que viven en torno a este espacio natural entre Pozuelo de Alarcón y Madrid.
La Confederación del Tajo, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital de España no consiguen eliminar la presencia de este vegetal invasor, que prolifera rápidamente y colmata las aguas.
En un primer intento se drenó la laguna y una excavadora retiro toda la que se encontraba a la vista. Aparentemente la operación funcionó aunque el precio fue la alteración del paisaje por la introducción de maquinaria pesada y los movimientos y acumulación de tierras.

Pero la ‘Ludwigia’ es pertinaz y en pocas semanas volvió a brotar.
De nuevo las máquinas han regresado para eliminar al invasor y a poco han estado de tener un grave accidente que quedó en un susto. Una de las excavadoras fue ‘tragada’ por la tierra durante las labores. Afortunadamente otra máquina consiguió rescatarla.
El temor es que la planta rebase el muro de la presa que contiene las aguas de los arroyos Valchico y Meaques ya que terminaría en la Casa de Campo, con su lago y sus instalaciones.
Y, lógicamente, más abajo aún el Río Manzanares.
La llegada de la ‘Ludwigia’ al Manzanares podría suponer un desastre para este cauce renaturalizado al que han regresado numerosas especies de aves, anfibios, peces e incluso mamíferos.
Existe un gran peligro medioambiental ya que no sólo se teme que las aguas del Meaques puedan transportar esta especie invasora hasta el Manzanares sino que cientos de personas pasean por esta zona natural, caminando o en bici o con mascotas y en las suelas del calzado, en las ruedas de las bicicletas o en el pelo y patas de los perros puede viajar la ‘Ludwigia’. Desde aquí a cualquier otro punto y reproducirse rápidamente.

Ante este peligro, ¿qué está haciendo el Gobierno de Pozuelo?
Lo mismo no se han enterado aún…
Redacción






