Pedro Sánchez, tras no poder conseguir una moción de censura para tumbar a Isabel Ayuso, trata de hundir económicamente a Madrid para que Illa sea un buen candidato en Cataluña

La jugada es tan sucia como evidente. Cantada. Los habitantes de la capital de España y aledaños asistimos el otro día al insólito espectáculo de un ministro de Sanidad (haciendo campaña para Presidente de la Generalidad) en el que lamentaba con gesto muy preocupado que las autoridades regionales madrileño no adoptaban una medida que EL (porque expertos no tiene) considera imprescindible para atajar el contagio de la epidemia. O sea y dicho de otro modo, hundir Madrid para vanagloriarse de ello en Barcelona durante la campaña electoral de la autonómicas catalanas en las que será el candidato sanchista.
Esa es la realidad.
Y no puede ser de otra manera al ver al inepto y siniestro Illa mostrando el auténtico rostro del Gobierno socialcomunista contraprogramando la rueda de prensa de la consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en la que se anunciaron nuevas restricciones en distintas áreas de salud.
Manda Güevos la traición. A la misma hora.
A la misma hora que se anunciaban las medidas por el Gobierno Ayuso, el inútil de Illa (53.000 muertos a sus espaldas) se despachaba pidiendo cerrar Madrid al considerar que las medidas del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso eran insuficientes.
Parece evidente que la «tregua» entre el Gobierno socialcomunista y el Ejecutivo madrileño no era más que una maniobra de Pedro Sánchez aparentando disposición a colaborar para combatir la expansión de la pandemia.
Ahora se demuestra que las intenciones de Sánchez eran las de intensificar su plan de acoso y derribo contra la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y como no pudo cargársela con una moción de censura, quiere arruinarla…
Lo que subyacía era la obsesión de Sánchez por cobrarse la cabeza política de Ayuso. Y, como no ha podido, quiere hundir económicamente a la Comunidad de Madrid para colocar a Illa de candidato socialista en las elecciones catalana y que allí presuma de haberse cargado Madrid.
La lealtad institucional de la que presumía hace unos días el presidente del Gobierno no era más que una frase hecha, una trampa dentro de su estrategia de maniobrar políticamente contra el Ejecutivo madrileño.
El Ministerio de Sanidad dio el martes el visto bueno a las nuevas medidas del Gobierno de Ayuso y tres días después, cuando estaban siendo anunciadas en directo, las consideró insuficientes en una vergonzosa rueda de prensa convocada con el objetivo de trasladar la idea de que la Comunidad de Madrid no tomaba las medidas necesarias frente a la pandemia.
Si será retorcido este personaje que se queja de que se confinen barrios y quiere confinar toda la ciudad.
Y, de paso, incendia las calles de la capital de España. Y la izquierda echándole la culpa de la brutalidad de la policía que el sanchista Franco maneja…
No tiene vergüenza. De verdad.
Manolo Pérez






