A propósito de la ultima quislantada: Razones por las que Pozuelo necesita ser la Ciudad de la Música y razones por las que la alcaldesa del PP se niega a reconocer esa importante idea (I)

(Tal y como prometí el viernes, intentaré explicar en una pequeña serie de artículos la importancia de la decisión política que se tomó en el Pleno del Ayuntamiento de Pozuelo de septiembre y que va mucho más allá de la canallada de dejar tirada a la Banda Unión Musical)
Pozuelo de Alarcón no es la ciudad de los ricos por mucho que las estadísticas interesadas (movidas por la mano exterior que mece la cuna) lo asegure.
Lo he dicho muchas veces. Hay ricos y muy ricos que viven en Pozuelo. Pero solo eso. Están en Pozuelo pero ni sienten ni padecen Pozuelo. Solo pagan impuestos para que les dejen en paz en sus guetos de oropel. Unos guetos que pueden estar en Pozuelo o en Villar del Río. Les da igual. A mi entender, sobran en esta villa. No aportan nada. Solo traen publicidad negativa. Mucho más negativa de lo mucho que aportan en impuestos aunque algunos políticos pozueleros ciegos crean lo contrario.
Y como a las últimas alcaldesas también les ha dado igual Pozuelo y no tenían ninguna idea política propia sobre qué hacer en esta ciudad, mantuvieron la situación de esta fría y desencajada ciudad. Es y era bonito decir que eran alcaldesas de la ciudad más rica de España.
Lógicamente, ante la inacción política, se fueron creando mil pozuelos inconexos y aislados que fueron conformando una ciudad fantasma aunque esté llena de habitantes. Pero habitantes sin identidad ninguna. Están, pero no son. Por mucha calidad de vida en la que vivan son ajenos a esta villa.
Y Pozuelo de Alarcón se fue convirtiendo en otra cosa muy lejos de lo que significa ciudad. Rara cosa, por cierto. Una ciudad compuesta por barrios y urbanizaciones estancos que viven endogámicamente. Y, lo que es peor, ninguno de sus habitantes tiene sentimiento propio de pertenencia a Pozuelo. Viven en Pozuelo pero, insisto, no se sienten pozueleros en el sentido evolutivo de la clásica polis griega.
Ante ese abandono político, solo se siente pozuelero un grupo de vecinos del centro de la ciudad (ni siquiera de la Estación). Ellos así mismo se consideran custodios de las esencias de la villa. Fuera de ellos, todos son forasteros.
Y como han crecido políticamente tanto y le han ganado tanto terreno a los políticos, ya se permiten el lujo, incluso, de influenciarlos. Subrepticiamente, claro. Valiéndose del halago o de la amenaza de exhibir un poder que no tienen pero sosteniendo un Pozuelo que, como ya dije hace mucho, huele a panceta. Y no debería ser eso.
Resulta sorprendente que escasamente 300 vecinos del centro de Pozuelo marquen los designios de una ciudad de 86.000 y la lastren políticamente…
Lógicamente, a las alcaldesas del PP les ha interesado dejarse llevar. A fin de cuentas, ellas fueron puestas como alcaldesas cumpliendo el viejo aforismo pozuelero: “El Partido Popular pone de candidata a una cabra en las elecciones y gana”. A los vecinos les da igual a quien pongan. En general viven bien y les importa un carajo que Pozuelo sea una ciudad inconexa.
El jueves pasado, esa “cabra” (dicho sea sin ánimo de ofender), que puso el PP de alcaldesa en Pozuelo, apoyada por posiblemente los dos líderes de la Oposición más débiles intelectual y políticamente de las últimas legislaturas, cometieron uno de los mayores atropellos de los últimos tiempos al negar la posibilidad de evolucionar políticamente esta villa hacia algo más que la ciudad de los ricos…
Y los muy insensatos se vanaglorian de haber aplastado a una banda musical, cuando lo que han aplastado es una idea política trasversal. Fuera de toda ideología política…
Pero ellos qué saben si no saben ni a tocino si se les unta…
Continuará…
El Capitán Possuelo






