El arriolismo ha vuelto al PP: Casado abandona lo prometido en 2018, ya no abogaba por el debate de las ideas, y se entrega a la “insulsa doctrina Feijoo” y al tancredismo de Ana Pastor

Tras la reunión y los nombramientos del Comité Ejecutivo del PP y el discurso de Pablo Casado del que todo el mundo pepero habla no ha sido a consecuencia de un planteamiento ideológico sino de de un camino a seguir por esa senda del insulso centrismo que tan bien le ha ido a Feijoo (tras negarse a llevar las siglas del PP en la campaña electoral) y que camina por la senda de la asunción del mensaje de la izquierda… Y el ejemplo está en la potenciación de Cuca Gamarra (apoyó el falso feminismo y la ideología de género de la manifestación del 8 M) y de Ana Pastor (vuelve el tancredismo político de Rajoy).
Es lo que hay. Y a mí se me han caído los palos del sombrajo cuando he visto que la derecha española huye del debate político y asume el “corderismo” ideológico que impone la izquierda…
Y, como es natural, tras leer las palabras de Casado, me he acordado de julio de 2018 cuando el mismo Casado fue elegido Presidente del PP… Entonces, hablaba de ideas y de recuperar valores de la derecha…
Los compromisarios dijeron alto y claro que querían más ideología, recuperar las banderas de siempre y renovar las estructuras y Casado se comprometió.
Para los peperos como yo era un discurso ilusionante tras el marianismo. Y Casado, que lo tenía todo en contra, acabó imponiéndose al aparato.
En aquella intervención ante los delegados, Casado entró de lleno en el debate de las ideas. Fue vehemente de principio a fin, sin leer un papel en los 45 minutos de discurso. “Me presento, dijo, para enarbolar los principios que nos han dado sentido, para reivindicar los valores que son nuestra columna vertebral”. Y habló de la vida, de la familia, de la unidad territorial de España…
El PP había vuelto. Y a mí se me saltaron las lágrimas.
Ayer, en cambio, Casado ya no habló de ideas. Incluso, hace unos días arrinconó a Cayetana Álvarez de Toledo que era el último mohicanos de la batalla de las ideas en el PP.
El arriolismo ha vuelto…
Pepero Pozuelero






