El Fantasma de don Agustín vuelve a puntualizar sobre detalles sobrecogedores de los Plenos de la semana pasada que muestran, claramente, la personalidad de la alcaldesa

¡Y la alcaldesa se lavó las manos!
Lo hizo de forma física mientras el “vice todo” intentaba, sin conseguirlo, dar una respuesta coherente a una pregunta de la oposición sobre el asunto de las pruebas serológicas. Mientras el segundo de a bordo se hacía un lío, y nos lo intentaba hacer a nosotros, con eso del estudio serológico o de prevalencia, pero que no eran test masivos, o sí, ¡vaya usted a saber!, la alcaldesa se lavó las manos con hidro-alcohol. Fue un acto físico, pero también fue un gesto simbólico:
¡Yo de todo esto no quiero saber nada!, parecía querer decir con ese gesto.
Esto que les cuento sucedió el jueves y, sin casi tiempo de respiro, al día siguiente se volvió a alzar el telón de ese teatrillo de comedias en el que se ha terminado por convertir el salón de plenos de “la Casa”. Se trataba, como ya les anuncié, de llevar a cabo el Pleno Extraordinario anual sobre la política de esta villa.
Todo transcurrió dentro de lo que era previsible. Nada nuevo, … salvo algunas cosas que no me resisto a contarles.
No hubo atril (al parecer la alcaldesa había tenido un traspiés y estaba cojita), lo que obligó a los portavoces a tener que intervenir desde sus asientos. Pero el tratamiento no fue igual para todos, porque la alcaldesa, que como es habitual en estos plenos no ejercía la presidencia, sí ocupaba el centro de la mesa de la presidencia del pleno. No era la “presidenta de jure” pero si la “presidenta de facto”. La imagen por transmitir era esa.
Otra novedad es que no hubo intervención del portavoz del Grupo Popular, sumándose los treinta minutos que le correspondían al tiempo total de la intervención de la alcaldesa: “a mayor gloria de…”
Únicamente, tras las intervenciones del portavoz de VOX y de los tres portavoces de la oposición, el Salón de Plenos se animó un poco. Pero se animó, no por la finura política ni por la categoría intelectual de la réplica de la alcaldesa, sino por el volumen del tono de la contestación. Eso era como ver un mar embravecido. A uno le mandó a Vallecas. A otro le echó en cara que nunca había apoyado ninguna iniciativa del equipo de gobierno.
Y terminó por estallar cuando contestó al portavoz del Grupo Socialista, quién acertadamente la había afeado el haberse aprovechado la pandemia para reforzar públicamente su imagen. Algo normal, porque suele suceder que las verdades escuecen cuando se escuchan.
Pero sin duda el mejor momento del pleno tuvo lugar cuando la alcaldesa se dirigió al portavoz de VOX. Tengo mis dudas sobre si éste llegó a entender el mensaje que le lanzaba, porque le calificaba algo así como de “telonero” del concierto. Su ninguneo fue tal, que llegó a decirle que agradecía enormemente que los demás portavoces se hubiesen ocupado de él en sus intervenciones, porque así la habían dejado más tiempo para preparar su réplica. Vamos, que les tomaba por unos de esos cómicos que solían salir en el circo entre una actuación y otra y que servían para entretener al personal mientras se preparaba la pista.
Eso y nada más que eso fue el Pleno. Uno de los dos plenos, junto con el de presupuestos, más importantes del año, al menos en teoría.
¡Ah, se me olvidaba!, por lo visto y oído habrá una nueva concejalía cuyo objetivo es preparar el año 2030.
Lo reconozco, cada vez soy más pesimista, tal vez porque estoy bien informado.
Don Agustín “El Fantasma del Torreón”






