Como Quislant no va a dimitir tras la mentira de los tests masivos porque carece de dignidad, se impone que la Oposición le eche huevos (por una vez) y presente una moción de censura

A todo el mundo le llega su hora. Y a Susana Pérez Quislant también. ELLA lleva cinco años jugando con fuego y nunca se quemaba. Siempre aparecía la suerte que le proporcionaba su flor en el trasero. Pero era cuestión de tiempo que se quemase. Cada día era más soberbia y la soberbia es la enfermedad con la que los dioses castigan a los hombres para echarlos a perder.
Y es que cada vez que Quislant se libraba de uno de sus atropellos a base de dinero y mentiras, salía reforzada políticamente. Y como, pese a tener muchos esclavos (en términos de costumbre romana) ninguno se atrevía a recordarle su “Memento Mori” (Recuerda que eres mortal), ELLA avanzaba un poco más… Siempre un poco más allá… Se sentía tan protegida y segura.
Hasta el mes pasado, todo le sonreía… Incluso, quedándose a tres centímetros de la legalidad o saltando por encima de la propia ley, ELLA se salvaba… En Pozuelo nunca pasa nada…
Pero un día, henchida de soberbia y mal aconsejada, dijo que para ovarios los suyos y se tiró a la piscina diciendo que iba a hacer 80.000 tests de la Covid 19 a los vecinos de Pozuelo…
Venga, que no nos falte de nada… “Echa vino, montañés, que lo paga Luis de Vargas”, como en Los Siete Niños de Écija. “Compra los 80.000 tests, Flores, a lo que cuesten, que los paga mi Menda Lerenda”.
Pero esta vez, la piscina no tenía agua y se dio un guarrazo de órdago y muy señor mío… Y el capricho populista de Quislant creó un problema político de tres pares de narices en el PP…
A ella no le importaba. Se sentía segura gracias a la protección que siempre le daba la séptima planta de Génova. Ay, Teodoro, que torpe fuiste poniéndola…
Pero esta vez, Quislant había llegado demasiado lejos… Y, de pronto, Teodoro García Egea retiró el escudo que le paraba los golpes. A Teo no le convenía enfrentarse a Isabel Díaz Ayuso que, dicho sea de paso, tenía un cabreo del demonio tras la otra payasada de Ignacio Vázquez, alcalde de Torrejón, que tuvo que aguantar.
(Si los tontos que tiene el PP de alcaldes volasen, algunos no bajaban ni a Zielo a tomar un vino blanco…)
El caso es que la alcaldesa de Pozuelo de pronto se vio colgada de la brocha y a punto del ridículo… ¿Quien me compra una escalera…? Y lo peor, sin saber cómo salir del charco en el que su soberbia populista y caprichosa la había metido.
Desesperada, tiró por la calle de en medio y, en una vulgar conversación de red social, anunció que ya no se harían los test masivos… Y lo hizo como si nada… Mintiendo. Ni siquiera dando la cara… Cobardemente.
Dicho esto y como Susana Pérez Quislant no tiene la dignidad política de dimitir (que es lo que debería), ha llegado el momento de que la Oposición le eche huevos a la cosa (por una vez) y presente una moción de censura. Aunque se pierda. No tiene por qué perderse pero Vox Pozuelo es un simulacro de partido sin personalidad alguna y se cagarán la pata abajo cuando se lo proponga… “¿Puedo pasar a Villa Meona, alcaldesa, es que me lo hago encima…?”
Es igual, aunque Vox no colabore hay que presentar esa moción… Insisto, aunque se pierda… Es lo que exige la decencia política. Hay que exigirle explicaciones a esta aprendiza de Hugo Chávez y hay que ponerla contra las cuerdas…
Está chupado. Ahora, incluso, Ciudadanos está a partir un piñón con el PSOE. Y contarían con Unai Sanz.
Políticamente sería un éxito… Y publicitariamente sería un exitazo… Con la ventaja, además, de la posibilidad real de ganar porque cuatro concejales del Gobierno votaran a favor…
Y es que cabría la posibilidad de que, viendo lo que se le vendría encima, el PP de Génova se acojonase por el escándalo y quisiese negociar…
Por un lado, buscándole a Susana un sitio cómodo (por motivos personales) y que Eduardo Oria ascendiese a la alcaldía.
Y, por otro, si Susana se negaba a irse, cuatro concejales del PP la quitarían sin problemas y pondrían a Oria…
Creo que con Eduardo, al menos, se recuperaría la sindéresis… Algo que necesita Pozuelo…
Y es el momento clave… Es la oportunidad de salvar la legislatura… Échenle cataplos… Planteen una moción de censura… Hagan política de una jodida vez en su vida… Arriesguen algo… Nunca Quislant estará tan débil…
Negocien con el PP… Jueguen fuerte políticamente para sacar a este nefasto personaje de Pozuelo… Quislant, vete ya…Dejad de ridiculizar a los vecinos.
Al menos, Eduardo Oria tiene modales de persona educada…
El Capitán Possuelo





