Honor y Gloria a los Héroes del 2 de Mayo y, especialmente, a los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde, quienes murieron luchando por España, sin más ayuda que un mosquete y un sable, contra miles de invasores franceses

Son cientos los episodios en los que la valentía española se hace un hueco en la Historia. No obstante, pocos hechos hay más heroicos que los protagonizados por los capitanes Luis Daoíz y Pedro Velarde, quienes murieron heroicamente en las calles de Madrid luchando, sin más ayuda que un mosquete y un sable, contra miles de invasores franceses
De San Bernardo hasta Fuencarral, calles por las que hoy caminan centenares de madrileños, el 2 de mayo de 1808 el pueblo español se levantó contra el enemigo que amenazaba su soberanía: Napoleón, personificado en cada militar francés.
En el fragor de la batalla, y como explica en este caso Benito Pérez Galdós en uno de sus «Episodios Nacionales», «Daoíz fue alcanzado por la espalda con una bayoneta y posteriormente acribillado a estocadas».
El valiente capitán había defendido hasta su último aliento el cuartel de Monteleón, pero todo su valor no había conseguido detener a los franceses.
Ochocientos franceses confluyeron en las puertas de Monteleón desde sus tres costados, barriendo a los últimos cincuenta defensores a bayonetazos y con un fuego devastador y a quemarropa.
Por su parte, Velarde cayó cuando acudía junto a varios fusileros a reforzar una de las entradas. Un oficial polaco le disparó a quemarropa en el corazón haciendo que su cuerpo cayera con violencia en el suelo. Todo había acabado.
«El cuerpo de Daoíz fue trasladado a su casa, y el de Velarde fue profanado por el enemigo hasta que horas más tarde fue recogido y trasladado primero al cuartel y posteriormente a la iglesia de San Martín, donde fue amortajado con un hábito de San Francisco; al día siguiente, fue enterrado en el lugar denominado El Jardinillo, dentro del templo, junto a Daoíz», determina en este caso Galdós. Ambos acabaron como empezaron, juntos.
Y, aunque en aquel momento la revuelta fue reprimida, sin duda sentó las bases para la expulsión francesa cinco años después.
¡Honor y Gloria a los que dieron su vida por España!







Fantástico recuerdo, conmemoración del 2 de Mayo de 1808.
Este año apenas hemos podido rendir honores a nuestros héroes.
Un acto muy simbólico el que protagonizaron miembros de una batería depositando una corona en la Plaza del Dos de Mayo de Madrid.
Forzando mi relación con el Arma de Artillería y el cuartel de Monteleón, ahora continuado en el PCMASACOM con sede en Pozuelo, es necesario recordar al Teniente Ruiz del Regimiento de voluntarios del Estado y por consecuente, como a los artilleros, a los actuales Reservistas Voluntarios.
¡Honor y Gloria a los que dieron su vida por España!
Muchas gracias por su participación. Saludos