¿En qué se parecen Susana Pérez Quislant y Pablo Iglesias Turrión? A simple vista, no son lo mismo pero, si analizas detenidamente su manera de proceder, la cosa tiene “carallo”

Las patéticas ruedas de prensa de nuestros dirigentes políticos, tratando de poner parches a todos los pinchazos cometidos ante la pandemia que nos muestra la fragilidad humana y la inepcia de todos nuestros dirigentes, tenían su punto álgido con Fernando “fúnebre” Simón, hasta que llegó Pablo y cuál Che madrileño, mando a parar.
Y no es lo mismo, querido Pablo, por supuesto que no es lo mismo, las donaciones de Amancio Ortega (más de 60 millones de euros y mantenimiento de todos los puestos de trabajo), que un decreto ley que empuja al paro y a las subvenciones aunque vuestro sueldo siga, por no hacer, y se pague por lo que minorará nuestra calidad de vida reduciendo nuestra economía.
Y claro que no es lo mismo, disponer de varios pisos para alquilar por cualquier empresario que, seguro, aprovechándose del trabajo de sus empleados los adquirió para alquilarlos, aunque cree cientos de puestos de trabajo -qué es eso frente al populismo-; que los del conductor de El Intermedio que, a su pesar, con toda seguridad, los ha tenido que adquirir fruto de su esfuerzo en trasladarnos libertad y conocimiento, por lo que deberíamos agradecerle tanto su magnanimidad comunicativa, tan objetiva desde siempre.
Y nunca será lo mismo acusar a Mariano, el del bolso encima de asiento de los diputados, por la muerte de Excalibur – tragedia para sus dueños –; que echarle la culpa a los recortes sanitarios – ¿no estaba el PSOE…también? – por los miles de muertos que ya lloramos con el coronavirus de la gestión de CumSánchez.
Por supuesto no es lo mismo, que duda cabe, atacar a Ana Mato explicando, una vez los porqués del Ébola y sustituida por el transmutado portavoz actual; a las explicaciones de Fernando “fúnebre” Simón animando a la “mani” del 8 de marzo, tras decir que aquí nunca pasaría nada…e invitando a su hijo a participar, verdadero ejemplo de que la experiencia, en ocasiones, nos puede empeorar.
Para nosotros, los mortales de Pozuelo, tampoco es lo mismo, aunque sean tan parecidos, gobierno local y oposición mayoritaria y, faltaría más, un minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos desde la discreción y el anonimato: desde el sentimiento, que envuelto con troupe alrededor en las escalinatas de la Casa Rosada y foto ad hoc, para que Susana reluzca entre todos los minutos nacionales de su partido.
Sin duda no es lo mismo venir a servir, que estar para servirse. Cuán parecidos Pablo y Susana, Susana y Pablo, coincidentes en que nadie los echará de menos, salvo sus familias, cuando el caminar político les pase factura.
Habrá un tiempo, imagina uno, cuando el viento de los votos juzgue sus actuaciones y coincidan ciudadanos y votantes que no es lo mismo: servir que ser servidos, entonces y a lo mejor, podrán cambiar las cosas.
Verdaderamente, en ese momento, no será lo mismo.
A. Alejandre






