Crónica minuciosa de la Asamblea de C’s Pozuelo en la que la torpeza de la Junta Directiva permitió que los críticos ganaran una enmienda a la totalidad a los nuevos estatutos

Estimado Capitán:
Los chicos de Ciudadanos Pozuelo andan, en estos días, ocupados preparando su congreso del mes de marzo y me preocupan…
Un congreso del mes de marzo, dicho sea de paso, más en la línea de certificar la defunción del partido y correr, en un sálvese quien pueda, hacia el PP, que de intentar recuperar lo que un día fue un atractivo proyecto de centro liberal… Pero, bueno, eso será otra historia y otra crónica.
El caso, Capitán, es que el lunes vi en este periódico (del cual confieso ser lector adicto) que en la Asamblea de la Agrupación de Pozuelo de Alarcón se había sacado adelante una enmienda a la totalidad en contra de las tesis oficialistas del partido y pensé:
¿Cómo ha sido posible esto en la más oficialista y retrograda agrupación de todo Ciudadanos? Me parecía imposible.
Y moviendo hilos aquí, allá y acullá e invitando a algún café a los asistentes a la Asamblea, me enteré de todo lo que había pasado y ahí va la crónica, por si tiene a bien publicarla.
SE ABRE EL TELÓN
En la Asamblea había más tensión que asearse los bajos con una piraña metida en el bidet. Miradas asesinas entre los oficialistas y los críticos, todos ellos convenientemente separados y agrupaditos en sus zonas. Los que hoy maman de la teta en las dos primeras filas, los que pretenden mamar algún día en las últimas filas, más que nada para el tema de evitar los puñales y que los susurros no los escuchase el contrario.
Inició el acto el Sr Coordinador JL Cano (alguien debería decirle que no sea peñazo, palabras textuales de la mayoría) aunque esta vez no pintó al partido como si fuera un conjunto de ángeles y la Agrupación pozuelera el paraíso terrenal e intentó explicar entre la somnolencia y los bostezos de los asistentes como se iba a desarrollar aquella obra de teatro.
COMIENZA LA OBRA
Cada personaje (oficialista o crítico) narraba durante cinco minutos la enmienda que llevaba a los estatutos (hay que tener en cuenta que el redactor de los estatutos oficiales “El catedrático Betancor“ estaba en la sala con cara de malas pulgas y rígido como un palo por si le daban el estacazo.
(De este señor, miembro de la Gestora de Ciudadanos, me contaron cosas muy entretenidas pero serán para otra crónica).
Algunas intervenciones fueron lamentables como la de una señora de nombre ruso o parecido que leyó cuatro enmiendas pero creo que no se enteraba ni de lo que leía. Postureo total.
Me cuenta que otro afiliado, muy habitual en estos saraos cuyo apellido hace referencia a una situación matrimonial, pidió un minuto más para explicar su punto de vista y que el politburó “marxista-leninista de la Junta Directiva con el inefable primo de Malú a la cabeza, se lo negó.
Cuentan también que la mejor intervención fue la de Daniel Álvarez (diputado en la Asamblea de Madrid en la pasada legislatura y que salió corriendo del Grupo de Ciudadanos cuando descubrió, al año más o menos, el percal que allí había) y que estuvo en su intervención elegante y torero.
A modo de resumen de los discursito, me dijeron que todo fue muy entretenido y que los asistentes aplaudían como si fuera una obrita de teatro tras cada intervención y que allí (quien quiso) tuvo su minutito de gloria a lo Andy Wharhol.
EL PUNTO CULMINANTE
Como había que votar las enmiendas y el sistema de votación era de cacicada mayor ( vamos lo habitual en Ciudadanos CS) porque era necesario emitir el voto en público y además los votos podían ser de apoyo a las enmiendas o de rechazo, se montó el lío…
El guión se cumplió a rajatabla. Y llegó el momento de la votación de la enmienda a la totalidad. Y, como se esperaba, los oficialistas (con tal de seguir con la mamandurria votaron en contra) y los críticos ( con tal de acercarse a ella votaron a favor de la enmienda a la totalidad) .
Todo ello delante del ínclito “Catedrático” que cada vez ponía más cara de malas pulgas.
Pero, hete aquí, que “los artistas” de la Junta Directiva con la clara intención de echar abajo la enmienda a la totalidad quisieron estar a las churras y a las merinas y, tratando de apoyar una enmienda que habían presentado los jóvenes de la agrupación (cuatro chavales bienintencionados a los que intenta abducir la intrigante Marisa Mariscal), no calcularon bien los votos y observaron, con sorpresa, como la enmienda a la totalidad empató en tercer lugar con otras dos y aquello había que resolverlo en un sorteo.
Cuentan que en ese momento del recuento había que ver las “caritas“ de la Junta Directiva. Juan Luis Cano más pálido que un cadáver, pensando que de esta le echaban del partido. El primo de Malú ( El Guay) sin mover un músculo de la cara y con las pupilas dilatadas. Mariscal con la sonrisa congelada encomendándose a la Virgen del Perpetuo Socorro y la secretaria/concejal Marian González con la cara hundida en la mesa sin saber qué hacer ni a dónde mirar.
EL DESENLACE
Dicen que ni los críticos se esperaban que su enmienda siguiera viva pero ante tamaña chapuza de la directiva (que no sabe ni ganar una votación allí donde tiene mayoría como para saber gobernar una de las principales agrupaciones de España), los afiliados “rebeldes” en encontraron con el premio entre risotadas y jolgorio general .
Redoblaba el tambor en la sala a modo expectación previa a un espectáculo circense esperando saber de qué lado caería la fortuna y ….¡Vaya por Dios¡, una mano inocente sacó la enmienda número cinco (la enmienda insurgente a la totalidad) que entonces también entró en la terna y fue remitida a la gestora de Madrid para su análisis.
Regocijo de los críticos, hundimiento de los oficialistas que, por su clara torpeza, habían perdido la batalla justo en la agrupación más intervenida, mas subyugada al aparato del partido como es Pozuelo.
De traca.
Se cuenta en los mentideros del partido en Madrid que cuando Cesar Zafra se enteró “de lo de Pozuelo“ exclamó, a modo del Conde Romanones, “vaya tropa… y con estos tenemos que sacar el partido adelante…”
Mala cosa.
Y eso fue lo que pasó, Capitán… Así se sacó la Enmienda a la Totalidad… Eso que tan raro me parecía
El Reportero Tribulete





