Susana P. Quislant es solo una consecuencia de la ambición territorial de Teodoro G. Egea y un PP fruto de políticas espurias en donde “Cada uno va a lo suyo, menos yo que voy a lo mío”

Escribe El Capitán una carta abierta a Isabel Díaz Ayuso con motivo de la celebración del Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid en el Ayuntamiento de Pozuelo.
Escribe El Capitán y se queja, muy acertadamente, de la lamentable situación política de Pozuelo por culpa de quien se encuentra al frente del municipio. No la nombraré, su nombre es insignificante. El problema es la categoría del personaje y aun peor es que individuos como éste ocupen puestos tan honorables como la alcaldía de un municipio.
Quien la puso ahí la puso sabiendo lo que era la puso precisamente por eso.
Quien la mantuvo lo hizo por las mismas razones.
La puso de número dos Paloma Adrados porque pensó que con un perfil tan mediocre podría manejarla desde donde estuviera. Desde la alcaldía si no la quedaba más remedio que repetir si es que Cristina Cifuentes no alcanzaba el gobierno, o desde la Presidencia de la Asamblea de Madrid.
Después de una legislatura amarga dónde por primera vez en la historia del PP de Madrid se estuvo a punto de quitar a un alcalde por mala gestión y cuando nadie pensaba que ella pudiera repetir, llegó él, Teodoro de Cieza, de la casa de Murcia y campeón de lanzamiento de huesos de aceituna.
Recién llegado el murciano y sin poder territorial alguno quiso hacerse fuerte en Madrid y, como Adrados, vio una oportunidad personal en mantener a alguien tan infame al frente de uno de los municipios más potentes de España.
Encontró un sitio estupendo donde colocar sus huestes murcianas y, a cambio de eso, ahí la tenemos de nuevo ¿por su valía? ¿por su carisma? ¿por su liderazgo? ¿por su oratoria? ¿por su inteligencia? ¿por su atractivo político? ¿por su imagen tan representativa del PP de Pozuelo? Pues va a ser que no. Ahí está porque es el fruto de políticas personalistas y espurias, algo cada vez más frecuente.
El PP se desangra en una carrera sin orientación y sin más objetivo que el de mantenerse a uno mismo. Como decía un antiguo cargo del PP de Madrid: “aquí cada uno va a lo suyo, menos yo que voy a lo mío”
Eso no va a llevarlos muy lejos. Como mucho como mucho a donde están ahora. Lo más triste es que es posible que con eso les baste.
Dracarys







