Una, dos y tres; una, dos y tres, lo que los partidos de derecha no quieren para Pozuelo es: Esa es la triste realidad de nuestro Consistorio Municipal y el ejemplo más claro es Aizcorbe

Y yo que pensaba que el problema real de la infancia en Expaña era la obesidad, en general, y llega el duo Cum-Galapagar y nos aclaran que más de dos millones de esos futuros parados, pasan hambre.
Como la mentira es un arma cargada de futuro y de rabiosa actualidad, tendremos que creer esta nueva afirmación, igual que creíamos que nunca se pactaría con Bildu, ni se podía dormir si los podemitas se convertían en socios de gobierno (aunque a lo mejor, el hombre del Falcon está en constante vela)
Pero, como todo es susceptible de empeorar, en perjuicio ¡cómo no! de los ciudadanos nosotros tenemos en nuestro Consistorio local nuestro propio rastro político en el que nadie quiere quedarse y todo el mundo llega para “venderse” y partir.
La última espantada, no por esperada más llevadera, es la que acaba de protagonizar el electo por Barcelona en la Casa de los Leones, digo Diputados, aunque le duela a la egabrense vicepresidenta, autora legítima de que los dineros públicos no son de nadie.
Y es que el Sr. Aizcorbe, tras convertirse en felpudo del PP local, sin más incidencia en la villa que regalarle al arzobispado madrileña la parcela de Caná, parte dejando tras de sí a un partido inexistente con unos concejales, económicamente, bien remunerados y, todos a la espera de lo que les digan desde Madrid: Más hacia el azul o acompañemos al naranja.
Efímera y triste ha sido la legislatura del ilustre abogado, llegó para nada y se fue antes de conseguirlo. Toda una hazaña.
La historia de Juan José es el reflejo de lo que Adrados nos trasladó en la anterior legislatura, con la actual alcaldesa – en minoría – Susana; me eligen en Pozuelo y me voy a la Asamblea que calienta más el sol.
Reflejo en ambos casos y con ambos partidos del respeto que hacia los pozueleños tienen: ninguno y que si no hay proyecto, ni involucración la huida hacia arriba, es el camino.
Y aunque en nuestra villa, este desprecio al ciudadano y a las candidaturas presentadas se fundamenta en la derecha, veremos cuánto dura Damián, también es un hecho en la antigua izquierda, hoy la nueva casta política.
Y si no acuérdense de Pablo G. Perpinyà que le faltó tiempo para volar, como la “amiga” de Susana, hacia el refugio asambleario, visto que en este ayuntamiento de la Comunidad de Madrid el futuro pintaba negro…y bien que eligió. Que tome buena nota Unai.
Sin duda en el rastro de la Casa Rosada pozueleña no se anticipa nada bueno, las promesas no se cumplen, los concejales huyen y los que quedan, más allá del “si señor” poco que pintar tienen.
No nos queda ni la esperanza del descanso que nos dejan, porque otros vendrán que buenos los harán.
A. Alejandre






