El pozuelero José Manuel Rodríguez Uribes nuevo ministro de Cultura del Gobierno Sánchez con la SGAE, la colección Thyssen o la Ley de Mecenazgo entre sus grandes retos

El pozuelero José Manuel Rodríguez Uribes (Valencia, 1968) era el portavoz adjunto del PSOE en la Asamblea de Madrid. Ahora es el nuevo ministro de Cultura. Se daba por hecho que sustituiría a Ángel Gabilondo como responsable del principal grupo ante su presumible nombramiento como Defensor del Pueblo, pero finalmente ha sido el primero en marcharse del Parlamento de Vallecas.
El nuevo ministro de Cultura y Deporte, casado, con un hijo y vecino de Pozuelo es filósofo del derecho y ha ejercido como profesor en la Universidad de Valencia y en la Universidad Carlos III de Madrid.
Su incursión en la política comenzó durante el mandato José Luis Rodríguez Zapatero bajo el padrinazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba, con quien fue jefe de gabinete del Alto Comisionado de Apoyo a Víctimas del Terrorismo y director general de dicho área después.
Con el regreso del PP a Moncloa, Rodríguez Uribes retomó su actividad docente, hasta que tras la moción de censura que hizo presidente a Pedro Sánchez fue designado delegado del Gobierno en Madrid.
El mayor momento de conflictividad de esta etapa lo vivió durante las movilizaciones de los taxistas contra los conductores de las VTC a principios de 2019. La madrugada del 28 de enero del año pasado y tras una semana de huelga los vehículos de los taxistas fueron desalojados del Paseo de la Castellana en una operación relámpago desarrollada entre la Policía Municipal y la Policía Nacional.
También impulsó reuniones con fiscales, jueces y policías para humanizar los desahucios en la región y bajo su mandato se organizó la final de la Copa Libertadores en el estadio Santiago Bernabéu en diciembre de 2018.
El nombramiento de Rodríguez Uribes ha sido una sorpresa dado su falta de experiencia en el ámbito cultural. No obstante, en su entorno destacan que “capacidad de diálogo” y la “eficacia en la gestión” demostrada como director general de Apoyo a Víctimas del Terrorismo, además de su “valía intelectual”, suplirán dicha carencia.
De entrada se va a enfrentar a graves problemas en la SGAE, la colección Thyssen o la Ley de Mecenazgo.





