Pasen y lean genuina y tradicional felicitación navideña escrita a modo de castellano antiguo: “Feliz Pascua de Navidad a todas las damas e hidalgos que por estas tierras escriben”

Esta es la genuina y tradicional felicitación de Navidad hemos recibido en la redacción este año, escrita como es habitual en castellano antiguo. Nos la ha enviado el humanista Ángel Calvo:
“En el año VIº del reinado del Sexto Felipe, en la Villa y Corte.
Puesto ya el pie en el estribo del nuevo año, a vuesas mercedes esta breve noticia escribo, con no otro ánimo que desearles unas festivas celebraciones de la Pascua y buena industria y faltriquera plena para el año naciente. Si a la vez consiguen ser correspondidos por sus amadas y amados, sean dadas albricias.
No ha sido el año moribundo pródigo en dicha y abundancia, con el Valido de Su Majestad en eterna componenda y rogativa de ayuda s por parte de los cortesanos que ora le prometen y ora le niegan. En desgobierno vivimos, mientras la bolsa merma y en Flandes ya nos piden cuentas y diezmos que no nos sobran. Llega poco oro de Indias, y el poco que llega va a la Hacienda Real para pagar vidas regaladas de gobernadores, prebostes y corregidores , algún alguacil venal y muchas prebendas y canonjías para los que el esfuerzo y la laboriosidad es algo ajeno.
El desgobierno de Satanás y sus fétidas flatulencias emanan de sus calderas. El Valido, cual Narciso ante su propia imagen, reclama que su gobierno es por natura el mejor y más justo, y que todos deben rendirle pleitesía y devoción. Nada ha de darse en trueque, pues hasta el más lerdo gañán ve que él es por designación divina el elegido del Señor para gobernar la nave de la república, administrar las haciendas y disponer en qué batalla han de cruzar hierros los Tercios. En los mentideros se murmura en voz baja que los súbditos serán llamados a capítulo de nuevo, en la primavera, y se les demandará que refrenden la elevación del Valido interino a Valido bendecido por las Cortes y los Fueros.
Mas, mientras la Corte discute sus sabrosas razones de estado, vuesas mercedes pueden y deben tener su tiempo de alegría y desenfreno, siempre dentro de lo que la decencia y la sensatez aconsejan. Prefieran las viandas de la tierra antes que las modas luteranas o sarracenas. Escancien sidra del Reino de Asturias, yanten queso de los montañeses de Liébana, migas con chacinas del Reino de Aragón, truchas del Reyno de Navarra, cordero de churra o merina de la Vieja Castilla, que los sabios doctores de los fogones andan en debate, y no olviden en su mesa los mazapanes de Toledo ni los mantecados de Estepa. Eviten, si es posible, criaturas de elevado precio, con patas y coraza, así como esos gusanos al ajillo y guindilla que los vizcaínos ofrecen.
En cuanto al placer carnal, hagan lo que sus entrañas pidan, mas con la debida cautela y respeto para las damas, las cuales han de consentir de forma rotunda y sin pábulo a confusos entendimientos. Y las damas deben facilitar la buena armonía conyugal y coyundal para que el placer que Dios dispuso no lo malogre un legislador inquisidor y puntilloso.
Si vuesas mercedes fueran de esa clase de personas que gustan de surcar procelosos océanos para conocer otras tierras, elijan bien su destino, que siempre es mejor tierra de indios que tierra de anglicanos.
En fin, sea deseo y hecho que vuesas mercedes sean felices y rían con la risa del que tiene al alma en paz con Dios.
Ángel Calvo y Yagüe, Gloria in Excelsis Deo”






