Zafra, vete ya: Crónica del desencanto de un acto de C’s con el gran César Zafra para obtener respuestas a la debacle electoral y que concluyó en una nueva tomadura de pelo a los afiliados

Como ya informamos en este periódico las diferentes agrupaciones de Ciudadanos de la zona oeste de la Comunidad de Madrid se dieron cita, en Majadahonda y en la tarde-noche del miércoles, con el Portavoz de este partido político en la Asamblea de Madrid César Zafra que, a la vez, es Secretario de Organización Autonómico y también Vicepresidente del Consejo General (muchos cargos, tal vez, demasiados) …o, dicho de otra forma, mucho arroz para tan poco pollo. Y el caso es que creíamos que algo sucedería….
Como se esperaba, eso sí, la reunión fue tumultuosa dado el grado de desgobierno y desorganización en el que se encuentra el partido naranja y, aún mas, desde los penosos resultados en las pasadas elecciones del 10 N y la huida a la carrera de su presidente el Sr. Rivera con su conocidísima novia, así como la dimisión del círculo más cercano a dicho líder.
Aunque el aparato del partido en la Comunidad de Madrid (“La pandilla “, en voz de muchos afiliados) hizo todo lo posible por controlar la situación y que el mal trago pasara cuanto antes pese a que el Sr. Zafra, haciendo gala una vez más de su desprecio a la militancia, llegó con cuarenta minutos de retraso…
Ofensa que perdonaron los aplaudidores oficiales, colocados estratégicamente por las cuatro esquinas del auditorio… Cosas del aparato.
El Sr. Zafra se presentó acompañado por cinco diputados de la Asamblea de Madrid (su guardia pretoriana) Los del dedazo, incluyendo al intrigante oficial Juan Rubio que tanto daño hizo en Pozuelo.
Abro paréntesis. En la reunión se mintió desde el principio ya que indicaron que no tenia límite de tiempo cuando, en la mitad de las intervenciones, se dijo que había que abandonar el recinto a las 22 horas. Cierro paréntesis.
También debo decir que los dos habituales guardaespaldas del “César” de Madrid (Don Ángel Serrano, de profesión sus labores y Don Ignacio Eusebio, de profesión concejal enchufado de Pozuelo ) entregaban el micrófono caprichosamente a quienes se les antojaba caprichosamente.
Pese a todo lo anterior, las hostilidades empezaron desde el primer minuto. El Sr. Zafra tuvo que escuchar todas las realidades que bajo la responsabilidad de su penosa gestión en Madrid han llevado al partido al borde de la desintegración.
A saber:
El clientelismo y el enchufismo más descarado que se pueda suponer en un partido que ilusionó a sus afiliados diciendo que se basarían en el mérito y la capacidad de cada uno…
La ausencia clamorosa de democracia interna…
Las elecciones telemáticas trufadas de irregularidades (algunas de ellas aún están en los juzgados)
El proceso obsceno y vergonzante de elección de los compromisarios a la última Asamblea General absolutamente manipulada por parte de la dirección en Madrid.
A cada intervención de afiliados subía el tono de las recriminaciones al Secretario de Organización, pidiéndole descaradamente y en numerosas ocasiones que dimitiera igual que había hecho 48 h antes su jefe y principal valedor el Sr. Hervías…,
Las acusaciones continuaban (sin ninguna intervención a su favor de sus paralizados “aplaudidores oficiales “) pero al Sr. Zafra, sorpresivamente, no se le vio el más mínimo gesto autocritica ni aportar siquiera una soluciones…
Se le recriminó todo. Incluso, que le pareciera bien seguir usando el “dedazo” como método de confección de las listas electorales en Madrid ante las protestas y abucheos de los allí presentes.
Se le afeó su falta de vergüenza al intentar en todo momento querer a través de sus deslavazadas intervenciones ser parte de la solución futura cuando ha sido y es el problema pasado y presente.
El Sr. Zafra, que empezó la reunión con su típico aire prepotente y chulesco, acabó pidiendo la hora y saliendo a la carrera para continuar con la penitencia que le espera en su deseo de agarrarse al sillón e intentar salvar de una patada aquella zona de la anatomía humana donde acaba la espalda.
Resumiendo, el acto acabó siendo un clamor de ¡Zafra Dimisión! y el deseo de muchos de los presentes en la reunión de una verdadera regeneración del partido en la Comunidad de Madrid.
Yo, en cambio, tuve la sensación de el acto fue una tomadura de pelo y que lo que allí se dijo le entró al Sr. Zafra por un oído y le salió por el otro…
Con lo que me ratifico en mi teoría de que con este tipo de gente no llegaremos a ningún lado.
Juan N. Pozuelo






